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17 septiembre 2014

La Noche de Carla

Breve análisis sobre una obra de teatro

La Noche de Lando
Lando: Carla Facciorusso
Participación especial: Carlos Facciorusso, como Charly (Sí, su papá)
Artistas invitados: Alejando Talarico y Mariano Alonso 
Espacio Dinamo
10 de mayo de 2014 

Resulta que la actriz y monologuista, Carla Facciorusso, no tuvo mejor idea que poner a actuar a su propio padre en una escena descabellada basada en hechos reales.

Un poco de historia:
La cosa es que, al parecer, Carla recuerda que de niña su padre la habría rociado con helados chorros de soda en alguna sobremesa de algún almuerzo familiar de un domingo cualquiera. Pero que desde ese momento, ya no sería un día cualquiera, por el contrario, este hecho iba a quedar marcado a fuego en algún rincón de la psique de Carla.

Carla continúa, como puede, como todos, con su vida. Va al Pellegrini, elige Imagen y Sonido como carrera, consigue un trabajo, deja el trabajo, se alquila un departamento, sale con chicos, se hace de montón de amigas, se pelea con algunas, adquiere deudas, va a asados con vino, se pone de novia, se psicoanaliza, toma fernet a rolete, entre otras tantas.
Pero un día, ya de ‘grande’ se da cuenta de que lo que más le gusta es actuar.
Estudia, ensaya, conoce gente.
Comienza a actuar. Está bueno. Pero no le alcanza. No le alcanza con representar lo que otro escribió. Quiere más.
Toda esa verborragia debe ser canalizada. Toda esa sed de ‘decir’ debe explotar de otra manera.
Estudia dramaturgia, monólogo o cómo cazzo sea.
Escribe y escribe. Se da cuenta de que es lo que hizo siempre.
Ensaya, conoce otra gente.
Y sale a escena. De verdad. Ahora sí.
Saca sus demonios. Explota. En formato monólogos (y no stand up) dice lo que quiere decir. Sentencia. Avasalla. Y para colmo hace reír.
Hace reír a los gritos, a los de este lado, escupiendo los tartines de puerro y queso gratinado o las pizzas de calabaza con berenjenas. Menjunjes típicos de los modernos espacios de arte.

Listo, es redondo.
Alguien logra exorcizar su mundo interior, actuando lo que escribe de una manera intensa, y es recibido muy bien por los presentes que ríen como marranos y, más luego, (el que tenga ganas) hasta puede reflexionar.  

Bueno, pero hay más.
Siempre, si hablamos de Carla, va a haber más.

Volvemos al presente:
Carla, ya curtida, actúa todos los fines de semana. Recibe aplausos, la gente se ríe, pagan una entrada o saca generosas gorras. Los antros le regalan cerveza o fernet (a veces las dos juntas), tiene camarín, fanáticos, amigos que van a todas las funciones, amigos actores (y muy buenos) que juntos hacen ciclos, festivales, números, beben y ríen, oh, sí, la noche es suya.

Bueno, pero como los traumas generan surcos en algún lado, y están ahí molestándonos, este (las amenazas constantes del padre y, finalmente, el chorro de soda que impactó su rostro) no podía ocultarse mucho tiempo más. Pedía, a los gritos, salir. Frente a la demanda inocente de su padre, quizás un chiste: “¡Quiero actuar! ¿No me llevás a algo que hagas?”, Carla, cerró los ojos y pensó: “Este es mi momento”.

Carla tiene un personaje exquisito llamado Lando, Lando Nuncalapo. Es un desparpajo de hombre: fanfarrón, sucio, engreído. Estuvo preso, en algún tiempo remoto fue un galante. Porta un tupido bigote de pervertido, y en cada salida a escena narra sus vicisitudes con exagerada emoción y movimientos pélvicos. Bueno, Carla, que es una excelente monologuista-dramaturga, se le ocurrió la idea de un reencuentro entre dos viejos amigos: Lando y Charly, personaje a interpretar por su padre.
El reencuentro (ficticio) vendría a enmendar algunas rispideces de antaño. Resulta que Charly habría rociado a Lando con un sifón. (!)

Listo, si están leyendo con cierta atención este texto no tendría que seguir escribiendo.
Ok, igual sigo.

Carla, representando a Lando lleva a escena un trauma de la infancia, lleva a escena a su propio padre para confrontarlo. 
Los dos hombres (en la obra) se baten a duelo a punta de sifones cargados hasta su tope. Carla, es decir, Lando, pide que Charly (su padre) se disculpe. La escena resulta hilarante. El padre actúa realmente mal: se olvida la letra, se olvida del tono de su personaje, no se le escucha la voz y por momentos trata a Lando de “ella”. Ella es Carla. El trabajo está hecho.
Carla logra su cometido.
Pero aún hay más.
En una escena de más de 20 minutos en donde Lando, ya cansado porque Charly no está dispuesto a disculparse, se acomoda para disparar.
La sala colmada intuye lo que va a pasar.
Miran expectantes.
Lando rompiendo la cuarta pared, y la representación (ya la había roto hace rato), mira cómplice. Mira para ver la reacción. 
Enardecidos, los que estamos de este lado nos mancomunamos en un alarido: “¡¡¡Tirale, mojalo, matalooo!!!”.

Lando sin más, aprieta el gatillo y baña de soda a su viejo amigo, Charly.

El público delira.
Era lo que todos queríamos.
Era lo que Carla quería. Lo que necesitaba.

Hay gente que va a terapia toda su vida.
Hay otra que jamás habla sobre aquello que le molestó de tal o cual cosa. Y se guarda eso como un acto de grandeza, como diciendo: “me la banco”. (Nada más alejado, mi amigo).
Y hay otra, que lleva a su propio padre a “sus” tierras, lo pone en escena a la vista de todos y le paga con la misma moneda. Pero atenti, en una representación, en una puesta en escena. Lo cual eleva la apuesta. No se limita a una mera venganza del tipo “ojo por ojo” (no tendría el mínimo sentido) sino que lo transforma en una obra, en un hecho estético.

Carla, seguramente ya no está molesta por aquel evento del chorro de soda, ya está, ya pasó. Quizás sea otra cosa, quizá Carla está diciendo: “No me voy a casar de blanco, no puedo pagar un crédito para una casa, no tengo perro, ni trabajo en una multinacional, pero este es mi lugar, y acá se hacen las cosas a mi modo”.          

Insuperable.

Hoy, Carla avanzó 10 casilleros en la carrera de la vida.  

Sebastián Culp.












    

14 septiembre 2014

La cita de Casanova

A los 10, 11 años con dos amigos del colegio nos pasábamos todo el día juntos. 
Éramos el grupo de los 3: Casanova, Gutty y yo. Hablábamos de 'Volver al futuro', de chicas y de sandeces varias. Una vuelta, Casanova, fue a tomar un helado con una compañera nuestra. 
Se encontraron en la puerta del colegio a eso de las 3 de la tarde y fueron a Altri, una heladería de Avellaneda y Fray Cayetano. Se pidieron un helado en vasito y se sentaron afuera, en esos bancos de madera blancos. 
Tomaron el helado y charlaron. Ella revoleaba el pelo de un lado a otro. 
Después se fueron. No pasó nada.

¿Cómo sabemos tantos detalles?

Porque con Gutty, los perseguimos. 
Caminábamos a media cuadra de distancia y apostados en la Shell de enfrente a la heladería, entre unos carteles, espiamos toda la 'cita'.

Después fuimos a buscar a Casanova, como si nada hubiera pasado, y le pedimos que nos contara todo.

Dijo —entre otras cosas— que nos había visto.

Sebastián Culp.


05 septiembre 2014

La trama invisible - Novela (2014)

Volvió ‘La trama invisible’ y en forma de fichas 

Así es: finalmente ha llegado esta novela en una auténtica reedición totalmente renovada, para leer y releer entre amigos y familia política. 

La novela tan esperada por la madre del autor, algún amigo que no la leyó y la ‘enorme’ cantidad de seguidores que fuimos reuniendo en estos más de dos años de blog/revista/editorial.

La trama invisible 
Sebastián Culp
2da edición Bigote Falso 2014
180 páginas del más fino humor y aventura policíaca sin policías.
12x20 cm
Género: Investigación-Parodia
Cantidad de ejemplares: 50 (si colgás, perdés)
Precio: $60 pe

Pedidos, encargos, reservas (te la llevamos a tu casa) escribiendo acá abajo o a: bigotefalso@hotmail.com.ar


Historia: 
Tres periodistas medio obsesivos, medio paranoicos, al encontrar un libro de procedencia dudosa, y de autor desconocido, emprenden (cada uno por su lado) una investigación. Saber quién está detrás de ese libro, de esa obra quizá conceptual, quizá una barrabasada bárbara.
La pesquisa se torna intrincada pero absurda a la vez.

Mariel, Fernando y Guillermo (por ponerles algún nombre) deberán relacionarse con personajes excéntricos, tipos muy poco serios, grupos sectarios, libros de cuentos policiales, juegos de azar, pinturas surrealistas, películas cómicas, ciclos de cine snobs, disquerías de fanáticos intolerantes, recitales de heavy metal satánicos, panchos con “lluvia” de papas, persecuciones en taxis, mapas y barrios de la capital, etc. etc. etc.

¿Podrán llegar al fondo del asunto?
¿Podrán encontrar la ruta o la calle (aunque sea un pasaje, mientras no sea una cortada) que los lleve a la verdad?
¿Será todo una joda u obra de algún genio oculto?
¿Tiene solución el cubo mágico? ¿En cuántos movimientos más o meno...?
¿Podrán volver a la normalidad después de todo esto?
¿Cuánto decimales tiene el número PI?
¿Mata la sandia con vino?









Gracias infinitas a: Gustavo Ariel Farenzena, Yanina Di Bello, Lucila Yañez, Juan Pablo Cañal y Manuel Fernández Lorea. (Pasen por caja para obtener su ejemplar)


01 septiembre 2014

La otra regla de la L

Siempre pensé que era disléxico. 
Siempre pensé que era lento. 
Me costaba el estudio, me costaba leer y me costaban los dictados. 
Era lento para asimilar algunas cosas. 
Aún hoy, tengo faltas, me confundo algunas palabras y algunas letras al leer o al tipear. 
Se me mezcla cuando me quiero referir a la izquierda o la derecha; nunca me acuerdo cuál es la seña del ancho de basto y cuál la del ancho de espada en el truco; y siempre dudo si la L es la derecha y la R la izquierda o viceversa, en los auriculares del mp3.

Toda la vida se lo adjudiqué a una dislexia que me inventé (nunca me la diagnosticaron) o a una incapacidad de otro tipo. Pero no, hace poco, Andrés Borghi (en compañía de Ariana) me dio una ejemplo práctico sobre el tema puntual de los auriculares.
Levantó la mano izquierda y dibujó una L con el dedo índice y pulgar: “Left”, me dijo.
Como —es obvio— leemos de izquierda a derecha, este “ayuda-memoria” o truco es infalible: Mano izquierda haciendo la “L” = Left = Izquierda.
Mano derecha haciendo la L, nada, ni siquiera es una L.

A partir de esta simple, llana, pavota explicación nunca más volví a dudar sobre qué auricular va en cada orificio auditivo.

No soy disléxico, no tengo problemas de aprendizaje ni me cuesta asimilar un carajo. Alguien me da una explicación práctica y nunca más vuelvo a dudar.

Entonces concluyo: la gente que se encargó de enseñarme ciertas cosas, lo hace mal.

Sebastián Culp



22 agosto 2014

¡Colaboraciones!

La señorita Lucila Yañez publicó -una vez más- un cuento en la revista online: Lectura de Verano

¿Qué cuento? = Hombre de las mil pecas

¿Cómo hago para leerlo? = Dale clic acá: 

Todo gracias a Seelvana: https://www.facebook.com/Seelvainilla

Pasen y lean, y vean el dibujito de la mEsmísima, Lucila.
La revista es una pinturita y el cuento, ni les digo!!!

¡Feliz viernes para todos!


15 agosto 2014

La trama invisible

Amigos: 
Se viene la 2da edición de la novela "La trama invisible", de Seba Culp.

Dijo la madre del autor el otro día: "¿Cómo era la novela esa... donde tres periodistas buscaban un libro...? ¿Era una novela de Guillermo Martínez? ... ¡Ah no!, era la novela de mi hijo". 

Mientras esto ocurre, en este blog paralelo podrán leer algo, un poco, un cachito

HOY, el 1er capítulo: El hombre del cubo mágico 

Imaginemos un cuadrado blanco, un marco. Imaginemos como de a poco se empieza a llenar, a completar. Líneas, colores, diferentes trazos. De a poco esos garabatos abstracto-geométricos empiezan a tomar forma concreta. Supongamos, una gran casona antigua, alta, venida a menos, de fachada sucia, paredes negras, ventanas enclenques, y curtidas por el sol y la lluvia. Imaginemos algo así como una cerca, supongamos una reja y un cartel que sentencia: “Prohibido pasar”. Alrededor hay árboles, arbustos, plantaciones exóticas. Imaginemos ahora que esta casa se emplaza en un barrio caro y exclusivo de alguna ciudad que no se llega a reconocer. En la punta de la casona, arriba, hay una habitación, un altillo, y la ventana con las persianas abiertas deja ver una luz encendida, tenue, amarilla, casi cálida.
Seguir leyendo ------------> http://latramainvisible-novela.blogspot.com.ar/



13 agosto 2014

Cuando era chico dibujaba

Cuando era chico dibujaba. Bah, chico, adolescente. 16, 17, 18 años. 
Dibujaba todo el día.
Dibujaba en el colegio.
Dibujaba en mi cuarto de noche, escuchando la radio. Más precisamente el programa “El robo del siglo” con Matías Martin y Diego Ageli de la Rock&pop.
Era espectacular ese momento: Día de semana, 11, 12 de la noche, con la radio de fondo: llamados de Tangalanga en vivo, aforismos, los Peligrosos Gorriones, y yo meta dibujar.
Dibujaba sin saber nada
Dibujaba sin técnica, sin idea de perspectiva ni conocimientos de ningún tipo
Dibujaba sin lavadoras, dibujaba sin licuadoras, sin batidoras, sin televisores, sin secadoras.
Solamente apoyaba el lápiz y lo movía por la hoja en blanco.
A veces hoja de carpeta. A veces hoja de computadora.
De la computadora de mi hermana. Yo no tenía.
Me quedaba en mi cuarto dibujando. Mi mundo era un escritorio, lápices, hojas, y la radio.
Nunca estudié dibujo (se nota) pero me gustaba dibujar, la pasaba bien.
Dibujaba bastante.
Casi siempre copiaba.
Copiaba comics, copiaba fotos, copiaba otros dibujos de amigos que sí dibujaban bien.
Todas las semanas me llegaba a mi casa la historieta de Los Simpson.
Historieta olvidable, pero estaba buena para copiar.
La copiaba y al otro día llevaba los dibujos al colegio y un amigo que conocía las historietas intentaba adivinar de qué número era mi dibujo o de qué viñeta.
Intentaba inventar personajes, pero la verdad es que repetía siempre una “formulita” muy pedorra.
Empezaba por los ojos, después la nariz, la boca, el pelo y el cuerpo. Siempre la misma. Siempre tres cuartos perfil. No tenía otra.
Era la misma base, lo que cambiara era el tamaño del pelo; jopo, raya al costado o gorra visera; Ojos grandes, de fisura o anteojos; Narices enormes, con granos o diminutas.

Como dije, también copiaba a amigos que dibujaban de putísima madre.
Los copiaba. Quería ser como ellos. Pero no. No me salía inventar esos mundos. A duras penas, me salía copiar.
De todos modos disfrutaba mucho de dibujar.

Pero un día, en 4to o 5to año, aburrido en una clase de matemática y enamorado de una chica de otro curso que no me daba bola, me salió una especie de poema.
Un poema un poco pretencioso, pero sincero.
Se llamaba “Mujer bonsái”.
Qué andá a saber porqué se llamaba así, porque la chica era alta. Alta y flaca. Y los bonsái son más bien bajos. Bajos y anchos.

Pero la cosa es que a partir de ese momento empecé a escribir y dejé de dibujar.
No fue automático. Pero como que a medida que iba escribiendo, se iba diluyendo el dibujo.

Ahora, de lo que no estoy seguro es si el mundo ganó un escritor y perdió un dibujante, o si fue la literatura la que perdió con mi incorporación y el dibujo, el que ganó con mi ausencia.

Pero no hay por qué hacer conclusiones apresuradas, ¿no?

Sebastián Culp

Deposito una breve galería de mis dibujos de aquellos mozos años:












06 agosto 2014

BF #2: Pre-venta

¡Hola, amigos!

Para poder ultimar unos detalles de la edición lanzamos esta pre-venta
No es donación
No es crowdfunding
Es pagar por adelantado lo que vas a recibir después

BF #2
Más páginas
Más dibujos
Más notas
Más entrevistas
Más color
Nuevas secciones
Hamburguesas caseras
Crónicas que nos avergüenzan
Videojuegos
Sombreros de paja
Bicicletas
Categorizaciones tendenciosas
Historias de la infancia
Obsesiones
Top 5 caprichosos
Gallinas batarazas
Música, cine y libros
Súper 8
Confeti y fresa fizz

Algunas firmas:
Ciudadano ilustre
Hernán Panessi
El ratón Disney
Se Me Apagó el Piloto
Marcelo Carne Yañes
Leticia Cappellotto
Brunancio
Julián Garro
Fede Araya
Hagamos Un Trato - Comunidad de Pymes
Seelvana

En total son 22 los colaboradores y 7 las entrevistas
5 los dedos de una mano y 9 las temporadas de Los Simpsons que están buenas #Datos (?)

¿Qué sale?
$40

¿Adónde escribo para asegurarme ya de un futuro ejemplar?
bigotefalso@hotmail.com.ar

Si te gusta esto, aparte de hacérnoslo saber con el “like”, compartí el post
¡Muchas gracias a todos, posta!
¡Los amamos!






P.D.: Amigos, no mencionamos a todos los colaboradores para dejar algo de misterio. Sepan que los queremos a todos por igual!



30 julio 2014

Ideas para salvar al mundo #1:

Sistema para sacar entradas de cine

Si nos organizamos ganamos todos

Si los proveedores de entretenimiento fílmico de las grandes cadenas tuvieran 2 dedos de frente deberían tomar nota de esta ideita:

Hay un problema que se repite una y otra vez al ir al cine en las grandes cadenas.
Hay una sola cola para sacar la entrada de TODAS las películas. No importa si una empieza dentro de 25 minutos, en una hora o YA mismo, en este preciso instante, AHORA, YAYAYA.
El que viene cortando semáforos, al trote, con los pibes flameando de la mano, todo sudado y exhausto, se desayuna con una cola de proporciones bíblicas donde —al menos la mitad— están para una película que empieza en un rato.

Por supuesto que me dirán lo obvio: “Y bueno, flaco, llegá más temprano”.
Sí, y no.

Sí, porque es cierto, llegando más temprano podrías sacar la entrada sin problemas.
Y no, porque, ¿quién llega temprano al cine? ¿Quién tiene tanto tiempo como para darse ese lujo? Yo no, yo soy una persona muuuy ocupada, tengo muchas cosas que hacer.
Pero por otro lado, es un servicio. ¿Estas cadenas de la América del Norte, no se jactan, —acaso— de la perfección y la excelencia, de la limpieza y el buen servicio?
Bueno, entonces, atendeme a esta idea.

La cosa es muy simple: Poner una caja individual para la película que está por empezar.
Cuando falten 10 minutos para que empiece la película, destinar una caja EXCLUSIVAMENTE para sacar la entrada de ese film.

De esta manera ganan todos:
El primer beneficiado es el que llega tarde, claro: Puede rápidamente hacerse de la entrada y hasta incluso con algunos minutos de resto, para adquirir un balde de pochoclos, un tazón con nachos y una coca en palangana.
El cine gana en las entradas (si el comensal fílmico no llega a tiempo termina en Burger King de cabeza) + El plus de esos productos tan nobles de tamaños astronómicos que valen un ojo de la cara. El cine es el que más gana, entonces.
Y por último: Los otros, los de la cola común, que ahora sí pueden esperar tranquilos su turno sin tener que fumarse a infradotados soplándoles la nuca porque no llegan a la película que quieren ver.

Ganamos todos.
Espero ganar yo con esta idea.


27 julio 2014

A los 20 años

A los 20 años escabiaba mucho.
Salía a la noche con amigos y escabiaba. En la semana no, sólo los fines de semana. Cerveza; “Heavy metal”: vino blanco de cartón con Sprite; vino blanco de cartón con un sobrecito de jugo Tang, vino blanco de cartón, a secas.
Siempre tenía un vaso en la mano.
Una vuelta fuimos con mis amigos a una gira loca: después de un recital de la banda de uno, donde escabiamos cerveza, nos fuimos bailar Al Sótano, a las fiestas “Pop City”. Entramos un par de tetras de vino entre la ropa y las mochilas. En esa ocasión eran “Uvita Fiesta”. La impunidad era tal que pedimos vasitos de plástico en la barra, sacamos los vinos, nos servimos y lo dejamos sobre el piso, en el medio de la ronda donde estábamos parados haciendo que bailábamos.
Pero no, no bailábamos, apenas nos movíamos y escabiábamos, mirábamos a las minas y nos reíamos. La noche era nuestra. (?)
Bueno, después de hacer todo lo que “teníamos” que hacer, nos fuimos.
Serían las 5 o las 6 de la mañana. Aún de noche, era invierno.
Yo manejaba el Renault 12 de mi viejo.
En ese momento éramos 3 en el auto.
Todavía, por las calles del centro, y manejando a 30 o 35km por hora, pasaron unas minas. Nosotros sacamos la cabeza por la ventanilla para decirles algo, cualquier cosa, lo que sea. En ese momento pasó: al asomarme por la ventanilla, incliné medianamente el cuerpo apoyando el brazo izquierdo sobre la ventanilla baja y la otra mano que estaba “firme” sobre el volante, se inclinó junto con el cuerpo, moviendo —a su vez— el volante para el lado del cordón.
El auto fue solito, ni muy rápido ni tampoco muy lento, directo a un volquete.
No lo vi ni me percaté que me estaba yendo para un costado.
Me incrusté en el volquete.
Rompí toda la trompa del auto.
A un amigo se le salió volando el cigarrillo aún apagado por la ventana.
El otro se reía.
El del cigarrillo se bajó a buscarlo, era el último.
Discutimos y nos reímos, todo junto.
Yo me quería matar, nunca me había querido matar tanto. Fue la primera y única vez que choqué un auto.

Un portero que estaba baldeando la vereda, vio toda la secuencia y me dijo: “Tuvo la culpa el volquete. No lo pueden dejar tan sobre la esquina, en esta calle toda oscura. Anotate el número de ahí que está en el costado del volquete y llamá”.

Al día siguiente me levanté al mediodía, todo resacoso y lleno de culpa. Me senté en la cama y me quedé un rato así, pensando en el delirio de la noche anterior, en mi viejo, en el auto chocado y el volquete. Sin poder reaccionar prendí la radio y sonaba una canción. La escuché entera. Me quería matar. Me giraba todo y tenía algunos golpes y rayones pero que no eran del choque. Estaba hundido en la mierda. Pero por alguna razón muy rara disfruté ese momento. Ese corto momento. Lo que duró la canción.
De vuelta a la realidad, fui a contarle a mi viejo que había chocado el auto.

Sebastián Culp.

La canción que sonaba era “So Lonely” de The Police:


23 julio 2014

¡Doblete!

Amigos este fin de semana estamos de gira: 

El viernes estaremos con nuestras revistas, libros, fanzine y buena onda en la evento de la gran revista NaN: HASTA QUITARLES LA CIUDAD A LOS LAGARTOS

Habrá stands de revistas, proyección de cortos, muestra de fotos, gente desnuda y buenísimas bandas ao vivo.

Todo lo recaudado por BF será donado para la fabricación de la taaan esperada Bigote Falso #2.

Viernes 25/07, 22H
Moreno 2320, CABA
Entrada $40 pe

Aquí el evento de Facebook:
 https://www.facebook.com/events/338283479654512/?ref_dashboard_filter=upcoming





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¡El sábado vamos todos a la Toronjapalooza!

No pueden perderse el gran evento del año.

Bandas, stands de libros y revistas, proyecciones, videojuegos, exhibiciones de Karate, cosplay, artículos para el hogar, comida y refrescos.

Buscá la "manta" de Bigote Falso y llevate nuestras revistas, fanzine y libros.

Aclaración a parte: si estás buscando un ejemplar de 'Periodismo pop', andá, corré, porque se están recontra agotando.
Aproveche, señora, señor. Después no se queje.

TORONJAPALOOZA
Sábado 26 de julio - 12hs
Espacio Cultural Chacra de los Remedios, Parque Avellaneda - Av. Directorio y Lacarra, CABA.
Se suspende por lluvia.

El evento, aquí: https://www.facebook.com/events/452983378171487/?ref=2&ref_dashboard_filter=upcoming




¡Amor, amor, amor... y chipá para todos!

17 julio 2014

Ni un post impreso, ni un fanzine virtual

¡Hola Hola Hola!

Vos que todavía estás triste por haber perdido la final.
O más aún por este vacío en la boca del escroto que nos dejó el hecho de que no haya más mundial.
Para vos, fiel amigo, llega este Post impreso o este Fanzine de Bigote Falso.

Con todo el amor del mundo hicimos estas mini revistas para matar la tristeza y la ansiedad de la taaan esperada BF #2.

¿Qué contienen?
-El mega archi popular post: “Somos el asiento del colectivo”, para leer una y otra vez.
-Un texto TOTALMENTE INÉDITO: El flagelo de siempre estar yéndose”.

¿Dónde se consiguen?
Todavía en ningún lado, pero cuando nos dignemos van a estar en bares, centros culturales, salas de espera, estaciones de servicio, paradas de colectivo, y en nuestro stand.

Los próximos eventos donde estaremos son:
Viernes 25 – NaN: https://www.facebook.com/events/338283479654512/?ref_dashboard_filter=upcoming
Sábado 26 – Toronjapalooza:https://www.facebook.com/events/452983378171487/?ref_dashboard_filter=upcoming

¿Cuánto salen?
Nada. Son absolutamente gratis. (Pero el que quiera colaborar para la revista #2 puede hacerlo)

Agradecemos infinitamente a quien ordenó, diagramó y diseñó este capricho: Yanina Di Bello / @yaninaeliana

Bigote Falso
Ni un post impreso
Ni un fanzine virtual










16 julio 2014

Último sentimiento que comparto sobre el Mundial:

Quería ganarle a Alemania.
Pero más quería ganarle a Neuer. 

Quería que Messi se la clave en un ángulo. Que Mascherano saque un zapatazo de afuera del área y le rompa el arco en dos. Y/o que Rojo haga uno de rabona, de rodilla o de pera. 
Quería verlo llorar.
Quería verlo arrastrarse. 

Pero no se pudo. 
Ganó Alemania. Y Neuer fue el mejor arquero del mundial.
Así los hechos. 

Me quedo con muchas cosas buenísimas de Argentina.
Pero también me quedo con que, al menos por un rato -más bien largo- (113 minutos), le pudimos borrar la sonrisita de soberbio al forro hijo de puta de Neuer.

Yo había pensado que podíamos ser el Rocky de ‘Rocky IV’ pero al final quizá seamos el Rocky de ‘Rocky I’.

Estuvimos cerca, muy cerca de vencer a Apollo Creed.

Si es así ¡que venga la II ya!

Sebastián Culp



14 julio 2014

-Sin título-

Pensé que al despertarme iba a estar un poco mejor, pero no. Es peor. 
Es como si me hubiera dejado una novia. (Hablo en genérico para no ubicarlo en una persona). 
Es como si ayer una novia me hubiera dicho que no está más enamorada de mí, que se va. La noche es terrible, durísima, pero después, con mucha suerte, lográs dormir un poco. Pensás que las horas de sueño te van a hacer bien. Pero al otro día te despertás y más "fresquito" te das cuenta que todo lo "malo" sigue ahí, de pie, firme. Que no fue una pesadilla, te das cuenta que todo es real. Que tu novia te dejó, que Argentina no ganó.

No soy exitista, fue el mejor mundial que viví hasta ahora.
Pero, ¿qué mejor que coronar el mejor mundial de la historia que con la copa?

Yo quería la copa.
Mi sueño en la vida era ver a Messi agarrando la copa. A Messi y a Mascherano.

Pero entre todo eso está 'El Maracaná de Agronomía' y los videos de Marini.
Fue la mejor manera de vivir el mundial.

¡Gracias a todos!
¡Los quiero mucho!


Acá uno de los videos. 
Marini dice que nunca jamás va a editar el último.  

11 julio 2014

Se me ocurrió una idea para un cuento

Se me ocurrió una idea para un cuento
Se me ocurrió la analogía de que Argentina podría ser el Rocky de ‘Rocky IV’.

Quizá sea medio tirado de los pelos, pero hablando con El Tanno y Marini, se nos ocurrió esa remota idea.
Argentina llega con lo justo. 
Ganando por la mínima dos partidos.
Yendo a penales en el último.

Se me ocurrió que Alemania podría ser el Iván Drago (que era ruso, pero no importa)
Alemania es el preferido. Es una maquinita. Pun, pam, pum, 7 a 1 a Brasil en su casa, 4 goles en 22 segundos y medio; Nouer, que con mis amigos estamos seguros que tras esa carita de piedra hay un Bot, un T. 1000, un Cortocircuito pichicateado.
Alemania es el poderoso. Alemania es un engranaje perfecto. No duda, no falla, casi no le hacen goles. En el gol de Brasil, el arquero cagó a pedos por 17 minutos a su defensor por el 1 de Brasil (ibas 7, papu).

Argentina es el débil. El que llega sufriendo. El que cada partido fue como ir de cuerpo habiendo comido una horma de queso parmesano. Argentina llora a gritos cada triunfo. (Sería necio pensar que los Alemanes no lloran, desde luego, claro, obvio, desde ya: Los alemanes también lloran. Seguro, obvio, desde luego, desde aquí podríamos casi casi asegurarlo. No, no, es broma, lo re re aseguramos).

Argentina tiene al mejor del mundo, es verdad. Pero también Rocky en la IV era el mejor del mundo. Literalmente, si mal no recuerdo tenía el título, le había ganado a Mr. T en la III.

Alemania mató a goles a Brasil.
Iván Drago mató a golpes a Apollo Creed.

Acá hay otra diferencia, es cierto, Rocky y Apollo eran amigos, como me recordó mi buen amigo, El Cicho.
Argentina y Brasil, al menos futbolísticamente, no son amigos.
Pero Rocky aprendió con el tiempo a hacerse amigo de Apollo. 
Antes eran rivales.
En 2 películas y media se odiaban (Bah, Apollo lo odiaba. Rocky no puede odiar a nadie). En 2 películas y media y como en 10 años de la vida de Rocky fueron antagonistas, archinémesis, el clásico. El River-Boca, el Ford- Chevrolet, el Argentina-Brasil (¡Oh!).

Alemania es favorito. Y encima tiene un día más de descanso. No jugó alargue, no fue a penales. Destrozó a su último rival. Demostró ser una verdadera pinturita del juego asociado, de la técnica, la estrategia y la mar en coche. Argentina va de punto. Argentina está cansada. Con algunos jugadores lesionados, con Mascherano todo golpeado. Con un día menos de recuperación. Con la emoción aún clavada en el pecho.

Pero bueno.
Se me ocurrió una idea para un cuento.
Se me ocurrió la remota analogía de que Argentina podría ser el Rocky de ‘Rocky IV’.

Pero mejor no, mejor no escribo nada.

Sebastián Culp

07 julio 2014

Google Time-Machine

Para el mundial que viene, Google ya estaría desarrollando una tecnología para disfrutar al “máximo”, como “nunca antes” cada partido. No haciéndose cargo del problemita del delay que generan las conexiones HD, los “científicos” del emporio, aseguran, que con estos dispositivos se podrá ver los goles antes que nadie, incluso antes de que el jugador se perfile decidido para patear al arco.

CÓMO FUNCIONA: El usuario se coloca en la nariz una cómoda pipeta que conectada a la “nube” absorbe toda la información de todos los partidos de la historia de la humanidad. A su vez, conectada a las pipetas que cada uno de los 22 jugadores de ese partido, tienen en sus respectivas cavidades nasales. Compartiendo así, todo su mapa nervioso. El ultra procesador de la pipeta analiza esa información y realiza billones de ecuaciones en cuestión de Nanosegundos.

CÓMO SE VE: La pipeta proyectará una imagen en el interior de la persona alojándola directamente en la retina. Las pantallas exteriores, sentencian, son para los babosos.

NOMBRE TENTATIVO DEL DISPOSITIVO: Google Time-Machine

PROBLEMA A RESOLVER: Mucosidad, alergias y paradojas espacio-temporal, una pavada.

ESTADO DEL PROYECTO: Beta


Ampliaremos


02 julio 2014

Italia 90 fue Mi mundial

Del mundial 86 me acuerdo muy poco.
Tenía 6 años.
Tengo un par de imágenes:
La sombra de una palmera sobre la cancha en Inglaterra-Argentina.
Maradona tirando la banderita del córner. Y poniéndola a “su” manera.
De la final no me acuerdo.
Después, sí, cuando ganamos me acuerdo que fuimos a festejar en el Peugeot 504 de mi viejo. Fuimos hasta el centro. Pasamos por el obelisco, pero no bajamos.
Yo tenía una remera de la selección, tipo de toalla, con el 10 en la espalda, obvio.
Después no mucho más.
Todo muy difuso.
El 90 en cambio, fue “mi” mundial. El primero en vivirlo en su totalidad.
Con 10 años.
Me acuerdo muchas cosas. Intensas.
El primer partido contra Camerún. Perdimos 1 a 0.
Me acuerdo que al termino del partido, salimos de noche, con Gutty, mi amigo y alguno más del barrio a hablar de lo que había pasado.
—Che, si perdimos ¿ya fue?— decía uno.
—No, no, esta es la primera ronda, ahora hay que ganar los otros dos.— decía otro.
Me acuerdo de Makanaky, el jugador de Camerún de trenzas o rastas.
Me acuerdo que en el colegio tuvimos que hacer una trabajo práctico del mundial.
Con mis amigos juntábamos las figuritas.
Me acuerdo cambiar las repetidas con pibes de otros grados.
Me acuerdo que un pibe más grande, cuando yo intentaba pasar “rápido” las figuritas de una mano a la otra, me decía que era lento pero que tenía buen material.
Y las intercambiábamos.
Las juntaba, pero no las pegaba en el álbum. No sé porqué, nunca tuve el álbum. Pero sí, las juntaba, las quería tener todas.
Después me acuerdo de Brasil.
El pase del Diego, el golazo del Cani.
Todos los tiros en los palos de los brasileros.
Ganamos.
Ganamos un partido que tendríamos que haber perdido.
Pero no, el fútbol es fútbol por cosas como estas.
Se empezaba a fabricar la épica.
Después los penales.
Yugoslavia.
Apareció “El Goyco”. Un desconocido, al menos para mí, mis 10 años y mis amigos.
Lo tengo grabado.
Impreso en la mente.
Después Italia.
Italia en el mundial de Italia.
El partido lo vi en mi casa con mis amigos. Con Gutty y no sé si con alguien más, quizás Fer Casanova (me sabrá decir cuando lea esto).
El gol del Cani de cabeza.
Grito descontrolado.
1 a 1.
Penales. Otra vez penales.
Pero teníamos un as a la vista de todos.
Oculto estaba antes, cuando Pumpido era titular.
Ahora ya se había dejado ver.
Estaba ahí.
Esperando su turno.
Otra vez: El Goyco.
Los penales del siglo. Atajó dos. Otra vez atajó dos.
El último lo tengo grabado en la mente.
La pelota detenida a un paso de la línea.
Quieta, inmóvil.
Ya El Goyco corría a la mitad de la cancha agitando un brazo por encima de la cabeza.
Y nosotros deliramos.
Salimos, otra vez, con mis amigos, a la calle. Serían las 8 de la noche.
Salimos a festejar, a gritar al mundo. Era mi mundial. El mío y el de mis amigos.
Y podíamos hacer lo que quisiéramos, nos pusimos ahí nomás a jugar con una pelotita de tenis en el paredón del edificio de Gutty.
A jugar “a los penales”, obvio.
En esos años el barrio estallaba.
A las 5, 6, 7 de la tarde un mar de pibes jugaban a la pelota, corrían a las chicas, o boludeaban. El boludear era muy importante en mi barrio.
Pero con el mundial, con este mundial, Flores estaba en ebullición.
Y la épica estaba más fuerte que nunca.
Recuerdo que los grandes decían que no teníamos equipo como para llegar a la final. Entonces, la hazaña valía doble.
Entonces, Goycochea, Caniggia, Burruchaga, Bilardo, Maradona. La mística de ese equipo. Todos lesionados. El equipo estaba casi quebrado, pero seguía en pie.
Maradona, Maradona y Maradona: la voluntad de poder.
Después la final.
La cosa empezó mal. Los italianos silbando el himno argentino.
Maradona puteando a los italianos en vivo y en directo para el mundo. Y siendo casi un “santo” para el Nápoles.
Domingo. Ya no con mis amigos.
Me acuerdo que lo vi en mi casa, en el comedor con mi viejo, mi vieja y mi hermana.
Nunca había sufrido tanto hasta ese momento.
Ese domingo entendí lo que era la angustia. Sentir un vacío en el estómago.
Un 0 a 0 duro. Durísimo.
Se venía el alargue y los penales. Nuestro as. Pero ya lo habíamos mostrado demasiado.
Y a los dueños de la pelota no les gustaba nada.
Un penal que no fue penal a los pocos minutos de terminar.
Pero que igual se iba a patear.
Teníamos al Goyco. El “tiro” les podía salir por la culata.
Pero no.
Les salió bien.
El Goyco no llegó.
Ya estaba.
Quedando algunos minutos para el final, simplemente no lo aguanté más.
Yo y mis 10 años.
Nos fuimos solos a la cocina.
Me fui con la excusa de ir a buscar soda, o algo.
Pero la verdad es que no aguantaba más estar frente al televisor.
Era una realidad, estábamos perdiendo.
Nos quedábamos sin la copa.
Toda esa épica, toda esa mística, esos huevos, Maradona, todo.
No era justo.
En el 86 era demasiado chico, no lo pude disfrutar bien. El 90 era mi mundial y me lo estaban arrebatando.
Me fui a la cocina, solo, caminé en circulo, me fui para no llorar frente al televisor, frente a mi familia. Porque no teníamos una tradición muy futbolera, si lloraba, quizás no me iban a entender. Si estuviera con mis amigos quizá fuera distinto. Ellos entendían.
Me fui a la cocina a sufrir solo.
Me fui a la cocina a llorar.
El réferi pitó.
Listo.
Ya estaba.
Perdimos.
Nos arrebataron la copa de las manos.
Esa copa que había visto mil veces en manos de Maradona en el poster que tenía colgado en el cuarto.
Esa copa que, al volver al comedor, vi en manos de otros. En manos de los Alemanes, o en manos de los dueños de la pelota, da igual.
Y yo estaba ahí.
Yo me sentía ahí, entre los jugadores.
Con Maradona hecho mierda.
Miraba fijo el televisor como miraba una película, donde me identificaba con las aventuras y desventuras de los protagonistas.
Imposible era para mí no involucrarme.
Imposible fue no llorar frente al televisor cuando a Maradona le ponían la medalla de subcampeón y lloraba como un chico de 10 años.
Imposible no quedar hecho mierda.
Me habían arrebatado “mi” mundial.
Después algo me calmó al menos un poco.
La gente recibiendo a los jugadores en la Casa Rosada.
Si no me equivoco hubo más gente que en el 86.
Habíamos perdido, pero nadie podía arrebatarnos ese sentimiento. Estábamos hechos mierda, pero estábamos todos ahí, cantando y teníamos a Maradona.
Éramos subcampeones, pero la historia la contamos nosotros.
La épica estaba intacta.
El cuento cerraba perfecto.
Por supuesto que no fue el mejor mundial. El 86 lo fue.
Pero a mí Italia 90 me cambió la vida.
El Goyco.
El buzo de triangulitos.
Los penales.
El Cani.
Bilardo y sus obsesiones.
La mejor canción de la historia de los mundiales.
La mística.
La épica.
Maradona puteando a los italianos.
Maradona dándole el pase al Cani para el gol a Brasil .
Maradona llorando al término de Alemania-Argentina.
Maradona, a secas.
Porque me llevó de delirar de felicidad con mis amigos, a llorar solo en una cocina oscura un domingo de julio es que para mí Italia 90 fue el mejor mundial. (Hasta ahora)

Sebastián Culp










(Por alguna extraña razón nunca tuve el álbum, pero por una más extraña entendí que era una buena idea pegar las figuritas en hojas blancas. Y como nunca conseguí la de Maradona, me pareció obvio hacer eso que hice).