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27 mayo 2015

Yo-yo de saliva

Cuando era chico y tomaba Seven Up, la saliva se me transformaba en el mejor juguete. Como que se me formaba una especie de lagartija pegajosa y elástica.
Entonces comenzaba con mi gracia. Lanzaba esa lengua de víbora y jugaba a llegar cada vez más lejos. La sacaba y la volvía a meter como un yo-yo de saliva, como un bungee jumping de garzo.
Jugábamos competencias: Algunos no llegaban tan lejos y a otro se le cortaba en pleno acto, una parte de la saliva se perdía en el abismo de la vereda y la otra, fría, volvía de un latigazo a la boca.
Yo me mantenía estoico, con mi escupo, sacando y volviéndolo a meter. Así toda la tarde.
Era un as de la maniobra salival, una mezcla perfecta entre hombre y serpiente.
Para que se den cuenta de mi increíble destreza: un día estiré tanto, pero tanto el yo-yo de saliva que llegué a rozar el piso.

Sebastián Culp
2015

10 mayo 2015

La ruta de la Fugazzeta - Top 5

Crónicas escritas con mucha hambre de gloria. Y también con mucha hambre, a secas. 
Culp & Yañez

Nos pusimos una meta: Recorrer todas las pizzerías de Buenos Aires en busca de la mejor Fugazzeta rellena al molde... Y ya que estamos también de la mejor Mozzarella, y bueno, tampoco podemos dejar afuera a la Fainá, pobrecita, ahí sola.

¡Todo concluye al fin, tooodo termina. Tengo que comprender, no es eterna la vida!

Sí, amigos, acá termina La Ruta de la Fugazzeta
Caminamos bocha, pateamos las aceras, pateamos tachos de basura y cantos rodados. Caminamos como turistas, en una ciudad que conocemos de toda la vida, con un papelito (con la lista de las pizzas) como GPS.
Nos movía el hambre y la curiosidad.
Comimos mucho:
Después de 15 pizzerías (Hubo más y algunas, más de una vez)
Después de 1 año y monedas
Después de 118 aceitunas
Después de 2.3 kilos de orégano
Después de 7 cebollas
Después de 19 litros de cerveza
Después de 1,51 GB de fotos de pizzerías
Después de varios kilos de más. (Hablá por vos, Lucila, yo estoy impecable)
Después de 27 pares de media y 1 colirio
Llegamos al final.

Gracias a todos los que nos acompañaron leyendo, comentando, recomendando.
Gracias a los que se sumaron a la arduísima tarea de degustar las diferentes pizzas.
Y sobre todo gracias por el gusto de comer pizza, que es lo que importa.

Pero que no decaiga. ¡Hop hop, arriba! ¿Se acuerdan de “Hop-Hop” con Raúl Portal? Programón.
Bueno, no nos dispersemos, acá, lo que importa:

N° 5 San Antonio
Gracias a Pablito conocimos este legendario boliche. Mucha gente, barullo, cuarto de espejos, pero una pizza riquísima. Para ir y volver, y volver a ir, pedir de más y llevarte las sobras (al día siguiente la masa sigue siendo un pedazo de nube).

N° 4 El Palacio de la Pizza
Ya llegando a la recta final, dimos con esta pizzería. La más austral de la calle Corrientes. Sorprendió por su simpleza y finura. Pero así y todo, un sabor impresionante.

N° 3 Pin Pun
El hallazgo: No lo teníamos en ninguna lista, nadie nos lo había recomendado. Lo veíamos siempre desde el bondi y un día decidimos bajar. Un gol de media cancha. Riquísima Fugazzeta, esponjosa mozzarella y una perfecta fainá.
La verdad, cuando con el comité decidíamos las posiciones estuvimos en la duda con el 3er puesto. ¿Pin Pun o El Palacio de la Pizza? Para definir fuimos a Pin Pun (qué jodida que es la vida, ¿no?). Ya con el segundo bocado, la legendaria pizzería de Corrientes y Medrano tenía el Bronce.

N° 2 El Fortín
Una cosa descomunal. Mucha gente, largas esperas, mesas pegaditas, si llegás tarde quizás no haya Fugazzetta, pero el horno y la “mano” hacen de esta pizza una cosa increíble. Un sabor ahumado cuasi aparrillado que te agita el paladar. Te da algo que no te esperabas. Te sacude, y claro, da en el blanco.

N° 1 Las Cuartetas. 
La indiscutida. La mejor de la calle Corrientes y a nuestro juicio, paladar, estómago, mente y espíritu. La mejor del condado, la número 1, the one, la elegida, la incunable, la impoluta. Queso fresco (que lleva la Fugazzeta, ya deberían saberlo) y mozzarella de primera. Cocción magistral. Abundancia controlada. Un puto 8 (sobre 8 porciones).

Bueno, vamos cerrando el boliche.
Vamos apagando las luces y levantando las mesas.
Destacamos una cosa: lo más lindo del mundo era ir a un encuentro con amigos, cumpleaños, familia, fiesta o evento social cualquiera, y que la charla obligada fuera nuestra Ruta de la Fugazzeta.
Tomá.
¡Espectacular!
Impagable.
Eso es ganar.
Lo demás es tocuen.

¡Recontra mil gracias!
Estamos hechos.









06 mayo 2015

Cachos de Realité

HOY: 2x1 para tirar al techo

Colectivo 113
Sábado 20:53Hs.
Algún punto del recorrido Barrancas de Belgrano-Flores

Íbamos muy tranquilos sentados en el bondi. MUY TRANQUILOS, que se entienda bien. ¿Entonces qué hace uno cuando está tranquilo? Escucha a los demás; para la oreja, fisgonea; mete las narices donde nadie lo ha invitado. Bueno.
Estábamos en los asientos de dos cuando, de pronto, un dulce sonido proveniente de los asientos de atrás nos empieza a acariciar los oídos.

ÉL: A mí no me gusta la manzana en ensalada de fruta. Me gusta sola, y que sea deliciosa. 
ELLA: Pero si siempre hago compota y te gusta. Y esa es verde.
ÉL: Pero no me doy cuenta que es verde en la compota. 
ELLA: Bueno, pero entonces te gusta la manzana verde.
ÉL: No, no me gusta.
ELLA: Pero si en mi compota te gusta. Entonces no te la voy a hacer más.
ÉL: A ver... ¿Cuál es el problema, Mirtha? ¿Tenés ganas de discutir?
ELLA: No, pero tenés que reconocer que te gusta la manzana verde.

La charla siguió.
Luego silencio.
Después de un rato se pararon medio perdidos, Él le preguntó donde bajar al colectivero; más luego dudaron, miraron las calles como quien busca reconocer un lugar, y finalmente, sí, bajaron.

Cabe destacar que Él llevaba consigo dos kilos de helado Freddo. Obvio que hicieron el 
2x1 de Club La Nación o usaron ese cupón que te dan en los supermercados.
En un esfuerzo tomamos la mejor foto posible que completa el cuadro de situación: Parece que no sólo el helado lo compraron con ofertas 2x1.




30 abril 2015

La ruta de la Fugazzeta #15

[ÚLTIMO EPISODIO DE LA RUTA DE LA FUGAZZETA EN LA HISTORIA DE LA VIDA]
EN BREVE NOS MANDAMOS CON EL TOP 5:

Crónicas escritas con mucha hambre de gloria. Y también con mucha hambre, a secas.
Culp & Yañez

Nos pusimos una meta: Recorrer todas las pizzerías de Buenos Aires en busca de la mejor Fugazzeta rellena al molde... Y ya que estamos también de la mejor Mozzarella, y bueno, tampoco podemos dejar afuera a la Fainá, pobrecita, ahí sola.

HOY: La Mezzetta
Av. Álvarez Thomas 1321

Otro mediodía. El punto de encuentro era la misma Mezzetta. Lu llegó tarde porque desoyó mi consejo y se tomó otro colectivo que la dejó bastante, bastante mal. Igual mi espera estuvo bien, me encontré con Wainraich y charlamos de la vida, todo bien. Ah, ¿no sabían? Soy re amigo de Sebu. Bueno, más o menos, pasó caminado y ni me miró, pero estuvimos a esto de hablar, te juro.
En fin.
Llegó Lu roja de calor, por las cuadras de más que caminó, y fuimos a lo nuestro.

Pedido
2 Porciones de Fugazzeta
2 Porciones de mozzarella
1 Fainá
1 Cerveza de litro

Ubicación
De parado. La única opción en La Mezzetta.

Servicio
No hay mucho misterio: elegís lo que querés comer, pedís, pagás, vas con el ticket hacia el otro sector y te entregan la pizza. Fin.
Ah, sí, se puede destacar un instrumento por demás llamativo. El hombre encargado de cortar y entregar las pizzas cuenta con tacos de madera sostenedores del queso para la grande de Fugazzeta. Una suerte de porción triangular de pizza de auténtica madera de pino. ¿Cómo funciona? Se colocan dos taquitos, una de cada lado de la porción cortada de Fuga, para contener la marea alta de queso. Muy muy lindo.
Los platos son de metal, como la ley indica. (?)

Calidad
Pizza al molde. ¡Y qué molde!
La Fugazzeta es una bombucha de queso. Creemos que es la más alta, la más “al molde” que hemos degustado en la tierra conocida. Es una verdadera explosión. Mucho queso, de verdad: queso adentro, queso arriba, queso en el plato desparramado (al ya no contar con los fabulosos taquitos de madera), queso por todos lados. La primera impresión es: “Wooo, ahora le entro a esa como loco”.
Sí, claro. Está bien, dale, te quiero ver...
Es rica, rico queso cuartirolo o queso fresco, rica masa. La cebolla está bien cocida y no tiene tanta cantidad, a veces el exceso es negativo. Pero la verdad que nos supera, es demasiado de todo, demasiado queso, demasiado pesada, demasiado queso, insistimos.
Con esta pizzería hemos llegado a un techo. Ese día dijimos basta. Ya está. Dejemos descansar un poco nuestro fino paladar y nuestro golpeado sistema digestivo.
La muzzarella es más amigable. Más amigable en cuanto a las cantidades, porque de sabor es muy simplona. No dice mucho, la masa tiene ese crocantor típico y hasta medio secote de las prepizzas que uno se hace en su casa. Para que entiendan este punto, yo, Mario Sacaan, soy fanático de la masa, me gusta el pan y todos sus derivados, y acá dejé los tronquitos. ¡Nunca en la puta vida los dejo!
La fainá es muy rica, se destaca de la media. Muy carnosa y apenas crocante arriba. Otra más que pelea un lugar en el podio de las fainá.

Precio
Porción de Fugazzeta = $20
Porción de Mozzarella = $11
Fainá = $9
Cerveza de Litro = $45

Puntaje (Sobre 8)
5 porciones

Conclusión 
Creemos que los precios económicos y la abundancia en las porciones, sobretodo en la Fugazzeta, hace de La Mezzetta un lugar intocable, de culto y popular a la vez. Eso a priori es algo bueno. Pero muy humildemente creemos que este mito se ha alimentado por la emoción, por la liturgia, por las ganas de encontrar un tugurio escondido, un lugar chiquito, de parado, donde podés comer mucho y rico. Sobre todo mucho.
Para nosotros que somos de un comer más que generoso, es demasiado. La Mezzetta es realmente para gente que quiere morir en cada comida, gente que come en silencio, sola, mirando su plato, o que festeja cada porción a los gritos, con amigos, y camina de acá para allá mientras mastica.












24 abril 2015

La ruta de la Fugazzeta #14

Crónicas escritas con mucha hambre de gloria. Y también con mucha hambre, a secas. 
Culp & Yañez

Nos pusimos una meta: Recorrer todas las pizzerías de Buenos Aires en busca de la mejor Fugazzeta rellena al molde... Y ya que estamos también de la mejor Mozzarella, y bueno, tampoco podemos dejar afuera a la Fainá, pobrecita, ahí sola.


HOY: San Antonio
Av. Juan de Garay 3602 y Av. Boedo.

La peor noticia del mundo es llegar a comer con un hambre desesperado y que haya gente esperando en la puerta. Bueno, eso nos pasó.
Nos anotamos en una lista y a esperar. No fue para tanto, llegó nuestro turno y nos mandaron al fondo, al rincón, bien pegadito a los espejos. Ok, todo bien.
El mozo, entrado en años, se hizo rogar con un ritmo cansino. Estábamos a pico seco, como olvidamos pedirle la fainá, Seba se acercó a pedírsela, pero antes de abrir la boca el mozo lo mandó a sentarse diciendo que la pizza lleva su tiempo. Entendemos que la pizza tarde, pero ¡LA CERVEZA! ¡¿QUÉ LE CUESTA TRAER UNA MÍSERA CERVEZA?!
Luego de la afectuosa reconciliación con el mozo —se disculpó y lo tocó amistosamente a Seba en reiteradas ocasiones—, gracias al cielo llegó nuestro pedido. 

Pedido
2 Porciones de Fugazzeta
1 Grande de mozzarella
1 Fainá
1 Cerveza de ¾
1 Chop de cerveza 

Ubicación
Sentados en el salón, en el cuarto de los espejos, no hay barra.

Servicio
Vayan con tiempo, los fines de semana siempre hay espera. Para comer ahí como para llevar. (No hay delivery)
Gran detalle es traer primero la Fugazzeta y más luego la grande de muzza. Parece obvio, pero hay lugares en que el sentido común es una vieja senil.
Los cubiertos parecen haber venido del futuro con el T-1000 de “Terminator 2”, son casi de metal líquido, se doblan como una fina hoja de papel. 
Una política del lugar por demás llamativa es tirar todo al piso: servilletas, migas, chapitas de cervezas. Costumbre que no molesta al comensal. Al menos, a nosotros.
Al momento de traernos la cuenta nos facturaron una ‘Stella’ de litro en lugar de una Quilmes ¾, cosa que abultaba nuestra cuenta. Se lo hicimos notar al mozo, nos hizo la cuenta en la cara y sí, estábamos en lo cierto. Aparentemente no era mala voluntad de él, sino del cajero.  

Calidad
Pizza al molde.
La Fugazzeta pica alto. Viene cuadrada y sólo se puede pedir por porción. Las cantidades del queso son proporcionadas. Ni te quedás con las ganas ni te inunda el plato. Se siente bien el sabor del queso fresco o cuartirolo. Cebolla bien cocida y la masa amigable. La base estaba un tanto quemada, pero nada grave.
La mozzarella tiene una masa suave, tirando a esponjosa. El queso es rico, por momentos quizás parece un tanto aceitoso, pero no defrauda. La salsa, de carácter más bien casera, deja sentir el tomate fresco, cortado como en los mejores tucos de la abuela. En términos generales, pelea.
La fainá es muy sabrosa. Otra que se apunta para la gran final.   

Precio
Porción de Fugazzeta = $20
Grande de Mozzarella = $110
Fainá = $12
Cerveza  ¾  = $45
Chop de cerveza = 24

Puntaje (Sobre 8)
6 Porciones

Conclusión  
En términos generales es una muy digna pizzería de antaño. Mantiene su ritual y su sabor tradicional. Fines de semana hay que armarse de paciencia, tanto para entrar como para que luego llegue la pizza.
Pese al bullicio en el salón y la cantidad de gente, volveríamos.   


Nota: Como habíamos pedido pizza para 5, más o menos, nos trajimos las sobras. Un par de porciones de mozzarella que las comimos en varios días. Seguían esponjosas. Un dato que te habla de la buena cocción de la masa. 








17 abril 2015

El padre de mi madre #5

Mi abuelo fue un hombre muy peculiar del que siempre he escuchado las anécdotas más insólitas. Roberto Roca, al que apenas conocí durante un año, dejó en mí una curiosidad eterna. 
Tengo una sola imagen vívida en mi cabeza: yo estoy sentada sobre su regazo, mi hermana (4 años mayor) se pavonea tocando el piano y se desquicia cuando él improvisa una canción sobre un soretito que camina por la calle.

Aquí comienza un repaso breve de lo que he podido escuchar, preguntar y retener en mi memoria durante estos años.
Ojalá lleguen a quererle tanto como yo.

Lucila Yañez

ANÉCDOTA FUGAZ #5:
Fue apuntador en una obra de teatro muy seria que narraba el ascenso de Jesucristo a los cielos. Para eso, colgaban al actor principal con un sistema de poleas. Haciendo fuerza lo elevaban por tramos breves y violentos. Fue un gran éxito, la gente lloraba de risa e iban especialmente a ver el momento en que el actor era subido con severa dificultad a los cielos.



14 abril 2015

La ruta de la Fugazzeta #13

Crónicas escritas con mucha hambre de gloria. Y también con mucha hambre, a secas.
Culp & Yañez
Nos pusimos una meta: Recorrer todas las pizzerías de Buenos Aires en busca de la mejor Fugazzeta rellena al molde... Y ya que estamos también de la mejor Mozzarella, y bueno, tampoco podemos dejar afuera a la Fainá, pobrecita, ahí sola.

HOY: El Palacio de la Pizza
Av. Corrientes 751

La cita era cine y pizza. Llegamos al cine a la hora señalada y estaba cerrado por fumigación (no, mentira, no sabemos por qué, pero iba a permanecer cerrado todo el fin de semana). Perfecto.
En un punto mejor, Lu estaba molesta porque tenía una basura en el ojo. Molestia que se fue incrementando hasta desquiciar por completo a la joven señorita. Se hizo tan insoportable que fuimos a una farmacia a comprar un colirio. En el local le coloqué las gotitas y, como no pasaba nada, se acercó un farmacéutico que nos aconsejó ‘baños de té’. Partimos hacia ‘El paseo La plaza’ a sentarnos y esperar un poco. Evaluamos la posibilidad de ir al Santa Lucía. Tras hora y media de aventura, la basurita desaparece y Lucila vuelve a la vida. Gritamos y nos abrazamos. Buscamos rápidamente otro cine que dé el filme que queríamos ver y… voilá, lo daban en Lavalle, justo a esa hora y justo-justo a la vuelta de ‘El Palacio de la Pizza’. Dios no nos odia tanto después de todo.

Pedido
1 Porciones de Fugazzeta
3 Porciones de mozzarella
2 Fainá
1 Cerveza de Litro

Ubicación
Sentados en el salón del fondo. Amplio, espacioso.

Servicio
La única cerveza de litro es la Stella Artois. Un despropósito. Entonces pedimos dos ‘Medio Faroles’, (una suerte de chop de medio litro cada uno a 43 pesos). Cuando nos damos cuenta de que ese litro de cerveza nos iba a costar 86 pesos, salgo eyectado de la silla para cancelarla y volver a la idea de la ‘Stella’. El mozo ya había hecho el pedido y nos estaban sirviendo el primer Medio Farol. Le digo amablemente que no la queremos, que queremos cambiar por la ‘Stella’, se enoja y me retruca. Yo salto y le digo que no vamos a pagar casi 90 pesos un litro de cerveza. Y vuelvo a mi mesa. El mozo enojado vuelve con la ‘Stella’. Listo, la pizza llena de escupos y una relación de mierda toda la cena.
Los cubiertos son resistentes, pero el cuchillo no es serrucho. Y los platos con de cerámica, no de metal.

Calidad
Pizza al molde.
La Fugazzeta es muy rica, tranquila, no escatima en queso, pero tampoco te interna. La cebolla está bien cocida, casi crocante, como corresponde y nos gusta.
La mozzarella es riquísima. Muy suave y esponjosa en su totalidad. Exquisito queso, masa y salsa. La fainá camina a la par de la pizza. Muy rica y carnosa.
Puntaje perfecto.
Las porciones generales son tirando a chicas, pero no es algo necesariamente malo. El tamaño se ve reflejado en el precio y la calidad. Es una pizza que cuida al comensal, le da calidad y sabores.

Precio
Porción de Fugazzeta = $18
Porción de Mozzarella = $14
Fainá = $11
Cerveza de Litro = $70

Puntaje (Sobre 8)
7 porciones y media

Conclusión
Ojo con ir en el turno nocturno porque hordas de gente salida de los teatros pueden invadir las instalaciones y lo que era una cena romántica a la fría luz de los tubos blancos de cocina se puede tornar una auténtica pesadilla, ruidosa y caótica.
Volveríamos sin dudar, aunque la única opción de cerveza de litro sea la Stella Artois.

Nota: Al salir, caminado por Corrientes, yo veo a una personalidad de la farándula, no sé el nombre, pero como un rayo que me da en la cabeza grito: “es Pepito Cibrián”. Lu lo mira y confirma: “Sí, es...” y reparando en su mascota —un simpático can— pierde el equilibrio al tropezar con el cordón de la vereda, si no fuera por mis reflejos de ninja púrpura habría impactado de cara contra la acera.








06 abril 2015

La ruta de la Fugazzeta #12

Crónicas escritas con mucha hambre de gloria. Y también con mucha hambre, a secas.
Culp & Yañez

Nos pusimos una meta: Recorrer todas las pizzerías de Buenos Aires en busca de la mejor Fugazzeta rellena al molde... Y ya que estamos también de la mejor Mozzarella, y bueno, tampoco podemos dejar afuera a la Fainá, pobrecita, ahí sola.

HOY: Santa María
Av. Corrientes 1368

Fuimos al mediodía, un miércoles, como para cambiar la rutina, visteS. 
Teníamos un hambre para dar y repartir.
Íbamos con la expectativa alta porque un año atrás esta pizzería había ganado en “La Maratón de la Muzza”. Ya veremos.
Vamos a los papeles.

Pedido
2 Porciones de Fugazzeta
2 Porciones de mozzarella
2 Fainá
1 Cerveza ¾
1 Palo de Jacob con dulce de leche

Ubicación
En el salón. Amplio, siempre con lugar.

Servicio
Bien, correcto. El mozo era igual al amigo de Condorito, Ungenio González, y hablaba para adentro como si estuviera masticando una toalla. No se le entendía un carajo.
Le pedimos amablemente que nos trajera primero las mozzarellas y luego las Fugazzetas. Y lo respetó, pero con un criterio un tanto distorsionado: Nos trajo las mozzarellas y antes de dar el primer bocado ya estaba dejando sobre la mesa las Fugazzetas acompañadas de una palabra que jamás llegamos a comprender. Un jugador distinto.

Calidad
Pizza al molde.
La Fugazzeta tiene una lluvia importantísima de perejil y ajo. Es tremendamente invasivo. No lo podemos creer, en qué cabeza cabe esa idea, ese exceso le quita el sabor autóctono de la Fugazzeta como la solemos conocer.
La teoría que manejamos es que como a pasitos, nomás, está su competidor: El Imperio de la Pizza —que tiene más renombre que mi vieja— y le ponen perejil y ajo a la Fugazzeta, pues entonces, Santa María opta por duplicar o triplicar la apuesta: un diluvio universal de perejil y ajo (ojo, si después de ahí tenés una cita).
La mozzarela no es deliciosa, pero es digna. La salsa es suave. Rica pero suave, cosa que es jodido de hacer. El queso es rico, buena mercadería. La masa es muy aireada como de prepizza. Se deja comer, sí, pero no entendemos por qué ganó en “La Maratón de la Muzza”.
Pero nos detenemos en la fainá.
Finita, crocante, sabrosa. No es de esas tan carnosas, sino un tanto más delgada, ¡pero es suprema! Y las porciones son casi como dos fainá comunes. Un despelote.
Nos mueve el corazón (estómago) y casi podríamos aventuraros a decir que estamos frente a la mejor fainá.
En cuanto a la cerveza creemos que el punto de frío es muy importante y esta estaba en el momento exacto antes de que se congelara. Bien pelotuda.
El palo de Jacob es la muerte para un diabético, y la muerte para simples mortales como nosotros. Lo compartimos, no lo terminamos, así y todo nos hizo daño. Una bomba de estruendo de dulce de leche, rico, muy rico, demasiado; aunque la masa es un tanto seca, creemos que ya tenía varios días de gestación. Inevitable nos resulta compararlo con el palo de Jacob de “El Fortín”, donde la masa era una delicadeza.

Precio
Cerveza ¾ = $45
Porción de Fugazzeta = $20
Porción de mozzarella = $15
Fainá = $8
Palo de Jacob = $32

Puntaje (Sobre 8)
4 Porciones. Flojo. No se duerma en los laureles.

Conclusión 1:
Aparentemente manejamos un criterio distinto al de la gente que participó en “La Maratón de la Muzza”, salvo por la fainá, no llega a lo que pretendemos de una pizza.

Conclusión 2: 
Ojo con ir a almorzar “de paso” con mucha hambre y después tener que seguir con la actividad diurna. Y si clavás una birra y un palo de Jacob, listo, dejate morir en la vereda.











La foto es malísima, pero posta era Ungenio González. 

17 marzo 2015

El padre de mi madre #4

Mi abuelo fue un hombre muy peculiar del que siempre he escuchado las anécdotas más insólitas. Roberto Roca, al que apenas conocí durante un año, dejó en mí una curiosidad eterna.
Tengo una sola imagen vívida en mi cabeza: yo estoy sentada sobre su regazo, mi hermana (4 años mayor) se pavonea tocando el piano y se desquicia cuando él improvisa una canción sobre un soretito que camina por la calle.
Aquí comienza un repaso breve de lo que he podido escuchar, preguntar y retener en mi memoria durante estos años.
Ojalá lleguen a quererle tanto como yo.
Lucila Yañez

ANÉCDOTA FUGAZ #4:
Durante un veraneo en familia, mi mamá y mi abuela iban a asistir a un baile que daba el hotel en el que estaban hospedados. Sin embargo, mi abuelo dijo que prefería quedarse en la habitación y descansar. Ya empezada la fiesta irrumpió en el salón un misterioso árabe que bailó toda la noche.
Túnica blanca, barba abultada, sí, era él.


¡No se permiten Raphaeles!


04 marzo 2015

El padre de mi madre #3

Mi abuelo fue un hombre muy peculiar del que siempre he escuchado las anécdotas más insólitas. Roberto Roca, al que apenas conocí durante un año, dejó en mí una curiosidad eterna.
Tengo una sola imagen vívida en mi cabeza: yo estoy sentada sobre su regazo, mi hermana (4 años mayor) se pavonea tocando el piano y se desquicia cuando él improvisa una canción sobre un soretito que camina por la calle.

Aquí comienza un repaso breve de lo que he podido escuchar, preguntar y retener en mi memoria durante estos años.
Ojalá lleguen a quererle tanto como yo.
Lucila Yañez

ANÉCDOTA FUGAZ #3:
Una clienta de su mueblería lo visitaba asiduamente porque él estaba diseñando todos los muebles de su casa. Cada vez que se veían, la mujer elogiaba una banqueta que le encantaba. Mi abuelo le decía: “La banqueta sale dos mil pesos”, y ella le respondía: “Roca, me está haciendo todos los muebles de casa, hágame un descuento y me llevo la banqueta”. Así, día tras día. Mi abuelo le decía oootra vez: “La banqueta sale dos mil pesos”, y ella le respondía una vez más: “Roca, me está haciendo todos los muebles de casa, hágame un descuento y me llevo la banqueta”. Cuando mi abuelo terminó el último mueble para esta clienta, la mujer le dijo: “Roca, hizo todos los muebles de casa, hágame un descuento y me llevo la banqueta”, y mi abuelo le dijo: ¿Le gusta mucho, no? Bueno, se la regalo, ¡pero la banqueta sale dos mil pesos!


La ruta de la Fugazzeta #11

Crónicas escritas con mucha hambre de gloria. Y también con mucha hambre, a secas.
Culp & Yañez

Nos pusimos una meta: Recorrer todas las pizzerías de Buenos Aires en busca de la mejor Fugazzeta rellena al molde... Y ya que estamos también de la mejor Mozzarella, y bueno, tampoco podemos dejar afuera a la Fainá, pobrecita, ahí sola.

HOY: Güerrín
Av. Corrientes 1368

Día de semana, creo que martes.
Fuimos otra vez con amigos. Está vez 9 en total.
Aguardamos mesa en el entrepiso, pero como se empezó a juntar mucha gente liberaron el primer piso. No así el horno (hay un horno por piso), sino que seguían cocinándolas abajo y las subían con un elevador exclusivo de pizzas. ¡Hermoso! Ya que según cuenta la leyenda, la posta es comer en planta baja porque el horno de ahí es el mega original y el maestro pizzero es el que la sabe lunga. Ya veremos.
Éramos 9, 4 parejas y la hija de una de ellas.
Vaya uno a saber por qué, nos sentamos todos los hombres de un lado y todas las mujeres del otro. Muy bueno para una postal o para algún tipo de competencia bien machista de hombres contra mujeres.
Ahí nos preguntamos si los mozos prefieren muchas mesas de 2 o una de 8, porque la verdad es que nos pintaron la cara. Nos atendieron a “su” ritmo. Y eso fue un ritmo desganado, cansino y repleto de sucesivos “oooole”.
En fin.

Pedido
1 Grande mitad mozzarella-mitad jamón y morrones (Media masa tirando a bajita)
1 Grande de Fugazzeta rellena
1 Grande de mozzarella (al molde)
Un par de fainá
Cervezas varias, alguna que otra gaseosa y moscato.

Ubicación
En el salón: Primer piso, pero horno de planta baja.

Servicio
La mesa bien. Al liberarse el primer piso estábamos cómodos, había gente, pero para nada lleno. Lo que sí, una brisa más bien fría y molesta se nos clavaba de lleno en la nuca. Pedimos que la apaguen por la preocupación de Lucila: “Se nos va a enfriar toda la pizza”, qué tierna, ¿no?, pero nos engrupieron diciendo que era refrigeración general y que si la apagaban podría colapsar el universo en medio de una paradoja espacio-climática.
Como adelantamos al comienzo, los mozos se tomaron su tiempo en atendernos, pero una vez que lo hicieron el ritmo fue parejo y constante.
Sobre el final, nos adentramos en la cocina con Gustavo para charlar cuestiones de la masa y tratar de arrebatar algún secreto del maestro pizzero.
El cocinero nos dio algunos “tips” pero la verdad es que hablaba con una papa, una batata y un zapallo en la boca, y entendimos la mitad de lo que dijo. Lástima.

Calidad
La mozzarella al molde es un puto espectáculo para alquilar palcos vip. La mozzarella además de muy sabrosa, está horneada de manera cuasi perfecta. Parece hecha a mano, esculpida por finos artistas del Renacimiento. No así, la salsa. No es que sea fea. Pero no llega a su punto máximo. Queso entre blando por dentro y apenas, muy apenas, crocante por fuera.
La Fugazzeta, en términos generales, gustó. Viene bien cargada y lista para disparar, a algunos amigos-acompañantes de la Ruta... les gustó mucho, dicen que encuentran como un ahumado muy sabroso. A nosotros no nos enloquece. Ese ahumado se siente apenas, pero no se acerca a lo degustado en “El Fortín”.
Quizás Güerrín podrá ser el Dios de la mozzarella, no así de la Fugazzeta. Ojo, para nosotros.

Precio
Abultado. Pero al ser muchos se amortiza: $110 per capita.

Puntaje (Sobre 8)
6 porciones y media

Conclusión: 
Sabemos que hay muchas fanáticos fundamentalistas de este sello indiscutible de la pizza porteña, y está bien. El lugar tiene toda esa magia, esa liturgia, a nosotros, no nos llega a obnubilar con sus luces de neón y su renombre. Dicho esto, coincidimos en que si estamos por corrientes haciendo un trámite o simplemente paseando haríamos parada en Güerrín. Pero para comer de parado unas porciones de muzzarella, fainá y alguna empanada que no probamos, pero que tienen más pinta que Brad Pitt en Leyendas de Pasión.