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22 diciembre 2014

La ruta de la Fugazzeta #7

Crónicas escritas con mucha hambre de gloria. Y también con mucha hambre, a secas. 
Culp & Yañez

Nos pusimos una meta: Recorrer todas las pizzerías de Buenos Aires en busca de la mejor Fugazzeta rellena al molde... Y ya que estamos también de la mejor Mozzarella, y bueno, tampoco podemos dejar afuera a la Fainá, pobrecita, ahí sola.

HOY: Kentucky
Belgrano 14 – San Isidro

Al tratarse de una cadena de pizzerías, apenas llegamos una chica nos informa que debemos decidirnos de pie y confiarle nuestro pedido al jovencito de la caja. Según parece, la estética de estos lugares está virando hacia la de una típica fuente de soda —como podría ser la de Beverly Hills 90210, a la que iban Brandon y Brenda—. Volviendo a lo que nos compete, los empleados parecen todos mozalbetes recién salidos de la escuela secundaria, el cajero tiene frenos, un jopo tupido y una camisa con rayas rojas y blancas. Miramos los carteles ilustrativos y pedimos, pero es más caro de lo que pretendemos gastar en un lugar como ese. El joven nos escucha atento y apurado, levanta su mirada e inventa de la nada un combo que contiene exactamente lo que queremos, pero por menos dinero. Lo amamos.
Recién ahora podemos acceder al salón para esperar nuestro pedido, elegimos una mesa y hacemos nuestro numerito: yo, Lucila, me siento jusssto en el lugar que Sebastián quería; así que me pongo de pie e intercambiamos sitios.
Llega la pizza y la magia sucede, el pequeño hombrecito de la caja nos ha enviado (de queruza) una porción extra de fainá, ahora lo amamos aún más. En medio de la comida, otro muchachito nos entrega una encuesta para que evaluemos el servicio del local y la calidad de la comida —fantaseamos con la idea de que saben que hacemos La Ruta de la Fugazzeta y quieren simpatizarnos (por no decir, sobornarnos)—, sólo queremos terminar de comer lo antes posible para poder completarla con maravillosas referencias sobre todos los amorosos que nos atendieron. Y ser severos con la calidad del comestible en cuestión.
Una última cosa antes de pasar a los datos duros, detrás de Seba se ubica una parejita: él le obsequia una foto 4x4 con su rostro, ella la toma entre sus manos y besa el retrato miniatura como si de la estampita de un santo se tratara; eso, nada más.

Pedido
1 Grande mitad mozzarella mitad Fugazzeta rellena
1 Fainá (que fueron 2)
1 Cerveza de litro (en dos vasos de medio litro)

Ubicación
En el salón, una mesa de 4, tal como nos gusta.

Ubicación
En el salón, una mesa de 4, junto a un gran vidrio que da a un pasillo súper colorido.

Servicio
Platos de metal, ¡punto para Kentucky!
Te traen especias para que cada uno le agregue a las porciones a su antojo.
Todo parece muuuy limpio.

Calidad
Coincidimos en que la Fugazzeta tiene mucho potencial: abundante mozzarela, suave y gustosa, peeero… cebolla muy cruda. La pizza no cumple con las expectativas, la salsa es fuerte, un tanto ácida. La fainá es bastante noble de sabor, pero algo aceitosa.

Precio
74 pesos por pera.

Puntaje (Sobre 8)
6 porciones

El puntaje está ligado íntimamente a la destacable atención de los empleados, a la pulcritud del lugar y a la entrega de la encuesta, un claro gesto de autosuperación.










19 diciembre 2014

¡Venta de BF #2!

Oficialmente ponemos a la venta la revista BF #2

Si gustan de un ejemplar en solitario, el precio es de $40 pesos
Sino acá les dejamos tres inigualables combos para disfrutar en familia: 

*Libro de Bolsillo = Cuadernillo de viaje, Obsesiones de bolsillo, La trama invisible o Jumper.

*Libro de Alta Gama = El Plan del General Yerba Buena o Periodismo pop.

¡Hagan sus pedidos!
Próximamente en librerías amigas y centros Guturales.





17 diciembre 2014

La ruta de la Fugazzeta #6

Crónicas escritas con mucha hambre de gloria. Y también con mucha hambre, a secas. 
Culp & Yañez

Nos pusimos una meta: Recorrer todas las pizzerías de Buenos Aires en busca de la mejor Fugazzeta rellena al molde... Y ya que estamos también de la mejor Mozzarella, y bueno, tampoco podemos dejar afuera a la Fainá, pobrecita, ahí sola.

HOY: Burgio
Av. Cabildo 2477

Punto conocido por la juventud seudo bohemia under artístico-independiente-intelectualoide (*ver foto 5). Pizzería típica de barrio, de antaño, como lo fue Angelín o Pin Pun en nuestro historial, en nuestras crónicas vernáculas. Mozos tradicionales, mostrador con mil botellas de moscato, Vasco Viejos y Cinzanos, algunos incluso de etiquetas que datan de 1940. Salón más bien tirando a chico y con mesas afuera. Epa, ¿no te la esperabas esa, eh? Mesas afuera es buena. Pero no, había una pizca de ventoleira, y la pizza se nos iba a enfriar. Y como dice el mandamiento de degustador de manjares pizzeriles: “La pizza fría solo se come al otro día, en tu casa”. Entonces, no, afuera no. Fuimos a por el salón. Modesto, pero acogedor. Como decíamos, la gente era como “uno”: jóvenes inquietos, llenos de proyectos y sueños, riendo entre amigos, o en citas, romance, buenas “energías”, buenas “vibras”.
En la mesa ubicada detrás de Lucila había una parejita onda, no en la 1era, pero quizás en la 3ra o 4ta cita. Había onda, incluso hasta quizás ya se conocían sin ropa o al menos se conocían al tacto. Pero se notaba todavía muy fuertemente ese estado de alerta, de tensión e histeriqueo. (*ver foto 5)
Nosotros veníamos del cine, habíamos ido a ver la de Fincher, ‘Gone Girl’, así que mitad de la cena fue hablar del filme y la otra mitad fue pensar en silencio la trama intrincada que la cinta dispara. Cada tanto había raptos de lucidez y hablábamos... muy cada tanto, claro. Todo hasta que “llega la morfi”.
Aclaración aparte: a veces, yo, Juan Carlos, digo... Sebastián, tengo la hilarante ocurrencia de citar al célebre conductor de televisión, Nicolás Repeto, en el recordado semanario ‘Sábado Bus’, que cuando llegaba la comida gritaba: “Llega la morfi”.
Ok, soy un boludo.
Ok, te pido “mil-dis”.
Ok, a lo nuestro.

Pedido
2 Porciones de Fugazzeta
2 Porciones de mozzarella
1 Porciones de fainá
1 Porción de morrones
1 Cerveza de litro

Ubicación
En el salón, una mesa de 4, al lado de la pared. Lindo, cómodo.

Servicio
Platos de metal. Puntazo para Burgio. Nada más lindo que ir a una auténtica pizzería de Buenos Aires y comer en platos de metal, ¡NADA! Te queda claro, ¿no?
Casi siempre que esta excelente noticia se hace presente en nuestra mesa viene acompañada de cubiertos dignos: cuchillo serrucho. Nada de esos fallidos que son para untar mermelada en la tostada.

Calidad
Según Lucila, la Fugazzeta está muy buena. Muy bien distribuido y ensamblado el queso, rica cebolla, apenas quemada o gratinada. Según yo, mí, io, Sebastián, la verdad es que esa supuesta buena Fugazzeta la vi pasar.
Esta es la mejor manera de graficar que nuestras crónicas no son más que esbozos subjetivos que arañan la verdadera esencia de la cosa. Lo que uno degusta es en realidad único e intransferible. En la pizza, como en la vida, hay variables: si fuiste con mucha hambre, de pasada o con la panza revuelta; si justo esa noche al maestro pizzero lo dejó la mujer y sin fuerzas para nada, no amasó como lo suele hacer; o si simplemente en el corte de la porción te tocó esa defectuosa, esa díscola, esa con menos queso, esa que por la gracia del cuchillo quedó más chiquita, más miserable, una cagadita, bah. Bueno, esa noche, ESA porción me tocó toda a mí, a Sebastián, “la variable” (*ver foto 3). Soy el doble de Lucila, peso exactamente el doble que ella, y me toca la porción más desnutrida. Ok, igual decí que soy re caballero, entonces le cedí la rica y jugosa a ella ¿No soy re bueno?
Pero tuve revancha. Me pedí una de morrones. ¡Impresionante! El Dios de la pizza me dijo: “Tomá, pibe, acá va una buena”. Todo lo insulso de la porción anterior se vio modificado con ese pedazo de ají rojo sangre, esos labios de churrasco que me tiraban un beso. El morrón parecía sacado de la huerta personal que el maestro pizzero tiene en el fondo, un morrón asado, pulposo, voluptuoso y sexy.
Notarán que en la foto se logra divisar una suerte de piletita de aceite. Pero ojo, attenti al lupo, es aceite del morrón, no aceite grasoso del queso, son dos cosas muy distintas. Era un puto manjar. ¡Una exquisitez!
Después, la mozzarella hace muy bien su trabajo. Muy rica, queso justo, no chorrea, pero no te escatiman. Masa no muy alta, pero que tampoco llega a media masa. La salsa con personalidad, rica, no te espanta de ajo, pero tampoco aburre.

Precio
70 u 80 pesos por pera.

Puntaje (Sobre 8)
5 porciones y media

Dato:
Si salís de la cancha de River o porque sos hincha de esa institución o porque fuiste a un recital en ese estadio, la parada obligada a la caravana de cristianos es Burgio. No defrauda, no lastima, alimenta, entretiene y te aleja de los miopes con orejeras que van directo al Mc Donald´s o al Burger King.








11 diciembre 2014

La ruta de la Fugazzeta #5

Crónicas escritas con mucha hambre de gloria. Y también con mucha hambre, a secas. 
Culp & Yañez

Nos pusimos una meta: Recorrer todas las pizzerías de Buenos Aires en busca de la mejor Fugazzeta rellena al molde... Y ya que estamos también de la mejor Mozzarella, y bueno, tampoco podemos dejar afuera a la Fainá, pobrecita, ahí sola.

HOY: Pin Pun
Av. Corrientes 3954

Sábado. Paseando por la ciudad, haciendo mil cosas (?), terminamos por la zona de Palermo a eso de las 9 de la noche y con el bagre que empezaba a acariciarnos desde adentro. Sacamos nuestro papelito chamuscado con la lista de las pizzerías y evaluamos cercanía y opciones de alguna actividad post cena para hacer después. Recuerden que era un sábado y somos jóvenes, llenos de vida. “Pin Pun”, dijimos, y después, al toque de ahí, podemos ir a ver actuar a Carla, una amiga que actúa, porque es actriz. Siempre y cuando no quedemos detonados por la ingesta de masa y queso. Estábamos dudosos con la posibilidad de que haya o no salón. Siempre habíamos visto la pizzería de pasada con el colectivo.
Llegamos... ¡sí! Hay mesas para depositarse, ¿Y qué querés, che?, habíamos caminado toda la tarde, somos jóvenes, pero tampoco la pavada.
Entramos y nos dirigimos a una mesa del fondo. Uno al lado del otro. Mirando hacia la puerta. Aclaración aparte: Al parecer, yo, Sebastián, siempre me siento (o pretendo hacerlo) en el lugar que ella, Lucila, eligió para sentarse. Esto es una falacia extrema. Yo, como soy re caballero, la dejo pasar primero, ella que va con ventaja elige un lugar x. Lugar que yo iba a elegir, te juro. Lugar que cualquier Cristiano, Judío, Musulmán o adorador de la iglesia Maradoniana, elegiría: Siempre mirando o para la puerta o para el salón. ¿Quién se sienta mirando para la pared? Es por eso que esta joven señorita, cree que siempre quiero SU lugar. Pues, no, Lucila. No es un complot en contra suyo, es cuestión de ser un hombre de bien, nada más.
Yo, Lucila, me veo en la obligación de responder dicha afrenta, lo de dejarme pasar primero por ser “re caballero” queda completamente desarticulado en el preciso momento que comienza la rabieta por querer ocupar el lugar que elegí. La próxima voy a escoger el asiento más nefasto, solo para que quieras sentarte ahí y me quede el mejor sitio disponible.

Dicho esto, seguimos con nuestra tarea, nuestra misión en la tierra: La pizza. No queríamos explotar porque después teníamos actividad nocturna. Beber, reír, sociabilizar. Hagamos ‘porciones’, entonces.

Pedido
2 Porciones de Fugazzeta con queso (Así figuraba en la carta, nos explicamos en el ítem: Calidad)
2 Porciones de mozzarella
2 Porciones de fainá
1 Porción de jamón y morrones
1 Cerveza de litro

Ubicación
En el salón. Uno al lado del otro. Mirando hacia la puerta.

Servicio
Se puede pedir por porciones en el salón. Y sobre todo FUGAZZETA rellena. Amor y destrucción. Otro dato importante es que no hay tanta gente. Siguiendo con esa ley muy pelotuda de que el lugar que está lleno es bueno y el que está vacío es malo: (“Por algo será que no va nadie”, dice la vieja chota modelo); “Pin Pun” nos despabila de ese prejuicio. El salón no es muy grande, pero no importa porque hay lugar. Te olvidás de esa “histeria” que generan otros lugares con buena (o sobrevalorada) prensa. Acá es todo más simple. Vas, te sentás, y comés una excelente pizza. Punto. Decíamos, no está lleno, pero gente hay, tampoco la pavada: Hay gente de paso, acodada en la barra y otra, en el salón, porque SABEN. Saben del secreto llamado “Pin Pun”.

Calidad
“Pin Pun” resulta un hallazgo, un cachito de agua fresca en un desierto yermo y frígido. La Fugazzeta es un néctar de los dioses: generosa, pero no bodoque; la cebolla bien cocinada; horneada a punto justo; y hete aquí, como se anunciaba en la carta (“Fugazzeta con queso”), la mano que crea esta belleza le mete queso fresco en su fórmula no tan secreta. Charlando con entendidos en la materia nos avispamos que, según cuenta la leyenda, la “verdadera” Fugazzeta es con queso mozzarella y queso fresco. Esas dos variedades combinadas serían el ingrediente secreto. O al menos, uno de ellos.
La de mozzarella es correcta, sencilla pero rica. Y acá hacemos un destacado especial: La fainá es una cosa de locos, manjar pocas veces degustado. De consistencia más bien carnosa por dentro y apenas crocante por afuera. Sequita. Con un picor justo (algunos se zarpan en pimienta). Una MA-RA-VI-LLA. Esta fainá ya se ganó un lugar en el podio.
“Pin Pun” resulta una verdadera gema, el secreto mejor guardado. Y tiene doble sabor el hecho de que nadie nos lo recomendó, lo veíamos desde el bondi, lo anotamos, un día se dio y tomá, una de las mejores.
Todavía falta, pero estamos cerca, la Fugazzeta perfecta nos acecha.

Precio
Económico.
Alrededor de 60 o 70 pesos por pera.

Puntaje (Sobre 8)
7 porciones

Conclusión:
Quedamos satisfechos, llenos pero con energía para poder asistir a la tertulia de sábado por la noche. Aunque una vez en el lugar, calentábamos el vaso de cerveza en la mano por no poder seguir ingiriendo ni siquiera ese elixir sagrado de tonos amarillentos.












08 diciembre 2014

¡¡Llegó Cuadernillo de viaje!!!

¡¡BF editorial presenta el último libro del año!!

Libro de Lucila Yañez que recopila tres diarios de viaje narrado desde su mirada neurótica y espíritu de aventura.

Con la mega participación de Seelvana ilustrando y diseñando la portada.
El armado y diseño interior de Romi García.

Lo podrán adquirir, para reír todo el verano, en la fiesta de presentación de la Revista BF #2: Martes 16/12 a las 19:30Hs. Espacio Dinamo: Sarmiento 3096.

Dale Clic al Evento

¡Alegría y mochilas de viaje para todos!







04 diciembre 2014

¡¡¡Llegaron las BF #2!!!

¡¡¡CHICOS, CHICOS, LLEGARON LAS REVISTAS DEL VERANO!!!

Aquí las ven, asoleándose para la presentación. ¿Algún voluntario para esparcirles bronceador por la espalda? 

Este posteo está inspirado en el publicista del momento, Agulla, es por eso que verán algunos animales salvajes como parte de la osada estética. Quiera Dios que ninguna asociación protectora de animales nos demande.

Información importante: Los que compraron la revista en pre-venta, recibirán el ejemplar en la Fiesta de Presentación. Los que no, no.








03 diciembre 2014

¡IMPORTANTE! Presentación BF #2

Alo, amigos: por cuestiones ajenas a BF se cambia la fecha y lugar de la presentación de la mega wachi revista #2.

Martes 16 de diciembre 19:30H
Espacio Cultural Dínamo
Sarmiento 3096

Ojalá puedan venir. 
Milagrosamente, la gente nos está diciendo que le queda mejor este día. Ohh, alegría!

Acá depositamos el tan bello flyer.
Compartan, y sean lo que quieran ser



28 noviembre 2014

La ruta de la Fugazzeta #4

Crónicas escritas con mucha hambre de gloria. Y también con mucha hambre, a secas.
Culp & Yañez

Nos pusimos una meta: Recorrer todas las pizzerías de Buenos Aires en busca de la mejor Fugazzeta rellena al molde... Y ya que estamos también de la mejor Mozzarella, y bueno, tampoco podemos dejar afuera a la Fainá, pobrecita, ahí sola.

HOY: Imperio
Av Corrientes 6895

Ni bien nos acercamos a la puerta se alzó ante nuestras narices la figura viva (o más bien estática) de Carlitos Balá. El encuentro nos pareció pintoresco y algo absurdo. Pensamos: Si esto arranca así, nada puede salir mal. Nos equivocamos.
Nos costó un poco conseguir mesa, era sábado y estaba bastante cargadito. Nos sentamos en una mesa en medio de la muchedumbre, pero al instante una pareja dejó una mesa soñada. Nos abalanzamos hacía ella, tal como vieja chota lo hace sobre un asiento libre en el bondi. Así de guacho-forros, sí. Era una mesa de 4 y al lado de la ventana. No es que seamos voyeuristas, nooo, nada que ver, ¿qué se creen? Simplemente nos gusta mirar un poco; ¿qué tiene eso de malo? ¡¿Eh?! Nos gusta mirar a los otros comensales, mirar a los mozos, al maestro pizzero, al encargado, a la gente que pasa por la calle, a los perros vagabundos que merodean las instalaciones con la ilusión de que algún mozo se digne a arrojarle el tronquito de la pizza; en fin. Por esta razón, el puesto de diarios que daba justo a la altura de la ventana donde estaba nuestra mesa, era un divertimento extra: un perdido que pasaba preguntando una calle; un amigo del diariero; un borracho con ganas de hablar, fueron una fiesta para los ojos. Todo era alegría, risas van, comentarios vienen, hasta que el tipo del kiosco de diarios se empieza a hurguetear afanosamente su cavidad nasal sin ningún tipo de tapujos. Ahhhh, ¿¿¿¡¡¡No ves que estamos por comer???!!! ¡¡¡¿¿¿No ves que acá adentro hay gente civilizada a punto de realizar El ritual burgués por excelencia???!!! ¡¡¡Vení, vení que te hundo el índice en el cerebro!!!
Por supuesto que eso solamente lo comentamos por lo bajo entre nosotros.
Ok. Entendimos que Dios nos estaba diciendo: ‘córtenla’. Está bien, si nos lo decís así.
Ahí volteamos nuestro rostro hacia lugares más bellos y opa... el pedido.

Ubicación
En el salón, al lado de la ventana. Lindo y cómodo epicentro para absorber toda la liturgia de una verdadera pizza porteña.

Pedido
2 Porciones de Fugazzeta rellena
3 Porciones de mozzarella
2 Fainá
1 Cerveza de litro

Servicio
Rápido, efectivo. No tenemos nada para destacar.
A pedido de algunos lectores vamos a hablar de los cubiertos:
El cuchillo es tipo serrucho, esos de mango de plástico negro, más económico que los Tramontina, pero iba bien. Los tenedores, haciendo ‘juego’, tenían el problema que cuando uno presiona con demasiada fuerza se doblan. Los platos de cerámica. No estaban mal, pero preferimos toda la vida los de metal.

Calidad
Con un dolor en LA alma debemos decir que la pizza resulta insuficiente. A saber. La fugazzeta —que se come SIEMPRE, primero— es rica. Está bien. No era demencialmente abundante, ni tampoco tan breve, pero la cebolla estaba tirando a cruda y había mucha presencia de perejil y cebolla de verdeo, o algo así. Ojo, las pequeñas innovaciones son las que hacen de una pizza algo totalmente único e irreproducible por un simple mortal. No estamos en contra de la mano de cada amo y señor pizzero, todo lo contrario, simplemente arrojamos que, en este caso, a nosotros, esta Fugazzeta no nos llegó al alma. Después, la mozzarella es muy simplona. No nos aportó nada nuevo, carece de creatividad y de chispa.

Precio
70 pe por pera.

Puntaje (sobre 8)
4 porciones

Conclusión:
Decí que somos recontra copados, que el más fino humor de salón corre por nuestra sangre, y podemos reírnos y pasarla bien mirando una pelusa volando, DE que sino, salíamos pateando mesas, y hasta quizá le propinábamos un manoseo de nalgas humillante a la ‘tan’ lograda estatua de Carlitos Balá.
¡Ea- ea- pe-pe!







21 noviembre 2014

La ruta de la Fugazzeta #3

Crónicas escritas con mucha hambre de gloria. Y también con mucha hambre, a secas. 
Culp & Yañez

Nos pusimos una meta: Recorrer todas las pizzerías de Buenos Aires en busca de la mejor Fugazzeta rellena al molde... Y ya que estamos también de la mejor Mozzarella, y bueno, tampoco podemos dejar afuera a la Fainá, pobrecita, ahí sola.


HOY: La Americana
Av. Corrientes 1383

Fuimos con la intención de ir a Güerrin, pero rebalsaba de humanos. Y como a veces el hambre no puede esperar, giramos 180° sobre nuestro propio eje —con las manos en jarra— y se nos emplazó frente a nuestros ojos (y estómagos) “La Americana: La Reina de las empanadas”.
Creíamos que nunca jamás una buena pizza podría salir de un lugar que se autoproclama ‘La Reina de las empanadas’. Pero le dimos una oportunidad, quizás habíamos estado equivocados toda nuestra vida, quizás no. Pará, ¿querés todo ya? Leé la crónica entera que para eso la escribimos.

Ubicación
En el salón. Salón enorme. Siempre hay lugar. 

Pedido
1 Grande mitad mozzarella-mitad Fugazzeta rellena
1 Cerveza de litro
1 Porción de fainá

Servicio
En el salón se puede pedir miti-miti con Fugazzeta rellena, puntísimo para “La Americana”.
A Lucila se le cayó el cuchillo al piso (no por poner a prueba al personal, sino por su torpeza innata) y al instante, pero al instante, el sonido del metal aún estaba vibrando en nuestro yunque-estribo-y-martillo, y el mozo ya le tendía uno limpio.
Toda la velocidad que tuvo con el cuchillo la perdió sistemáticamente con la porción de fainá. Tres veces tuvimos que recordarle que trajera el menjunje de garbanzos en forma triangular.
A destacar: Las servilletas no son las típicas de bar, finitas, que parece que te estás limpiando con una bolsa del ‘chino’. Por el contrario, son grandes y absorbentes. Punto para “La Americana”.
La ida al baño trae consigo tres inconvenientes:
1ero: El cuarto de baño se encuentra a no menos de ½ cuadra de distancia. Para ir a empolvarse la nariz hay que atravesar el enorme salón. Si estás comiendo, entre la ida, “el asunto” y la vuelta, la pizza queda hecha escarcha.
2do: Los pisos son peligrosamente deslizantes. Aconsejamos pegarse una sopapa en cada suela o caminar muy lentamente (lo cual incrementará el problema del punto N° 1).
3ero: La puerta del baño es muy pesada. (?)

Calidad
La Fugazzeta es muy buena. Buen queso, buen punto de la cebolla. Generosa, rica, abundante. Y por encima tiene una magia de un queso (otra variedad, será parmesano o reggianito) rallado y posteriormente gratinado por los fuegos del horno, cóctel que resulta delicioso.  
La mozzarella no convence. No gustó demasiado. La salsa muy fuerte, quizás por la presencia del ajo. Que no es que el ajo no nos guste, pero estaba muy presente. Y la fainá resulta un poco amarreta y rara. Parecía que en su formula secreta estaba la cebolla.
La cerveza fue entregada bien “pelotuda” (consultar por definición acá abajo).


Precio
Mitad mozzarella-mitad Fugazzeta = $108 (fraccionan por mitad, no te cobran por la pizza más cara). Buen y valioso punto.
Porción de fainá = $10
Como somos dos muertos de hambre (valga la metáfora) y nos gusta “jugar” y evaluar las diferentes posibilidades, siempre calculamos qué nos conviene más: porciones, pizza grande o qué. En la carta decía que la cerveza cristal costaba 45 pe. “Opa, —pensamos— deme diez”. Pero el mozo nos advirtió que era de ¾. Por consiguiente, enseguida optamos por una 1890 de litro a 64 pe.
Más allá de la manganeta de la birra. Es bastante más económico que las pizzerías de Corrientes.

Puntaje (sobre 8)
5 Porciones
    
Conclusión: Si tenés más de 1 hora de espera en Güerrin cruzate a “La Americana”, resulta una opción amigable. Pero SÓLO si tenés más de 1 hora de espera. Ese es nuestro límite. (Mencionamos enfáticamente a Güerrin, Güerrin Güerrin Güerrin, porque estamos buscando un canje).
Deuda: Probar la empanada, claro.













14 noviembre 2014

La ruta de la Fugazzeta #2

Crónicas escritas con mucha hambre de gloria. Y también con mucha hambre, a secas. 
Culp & Yañez

Nos pusimos una meta: Recorrer todas las pizzerías de Buenos Aires en busca de la mejor Fugazzeta rellena al molde... Y ya que estamos también de la mejor Mozzarella, y bueno, tampoco podemos dejar afuera a la Fainá, pobrecita, ahí sola.


HOY: Angelín
Av. Córdoba 5270

Fuimos con más hambre que el Chómpiras y el Botija juntos. (No te decimos quién sería quién, vos fijate)
Habíamos estado en un festival de bandas indie con nuestras revistas y libros tomando cerveza y siendo jóvenes de nuevo. Oh, sí. Oh, yeah. Arribamos a la pizzería cerca de las 12 de la noche. Ya no quedaba mucha gente y los maestros pizzeros estaban con la mano en la persiana a punto de bajarla, cual guillotina de la Edad Media, es por eso que nuestra llegada les re encantó.
Elegimos la barra, y tan rápido como hambrientos pedimos ‘por porciones’.
El mozo de la barra, alto, raro, casi albino nos preparó el pedido en 23 segundos. Creemos que era croata, un croata que todavía conservaba un acento muy marcado, pero que se había adaptado totalmente a nuestro folklore. Hablaba de fútbol y gritaba como un nacido en Boedo o Villa Crespo.   
Al instante llegó una pareja con intenciones de comer, pero la persiana estaba a media asta. Llegamos justo, fuimos los últimos. ¡Al fin! Una bien, ¡UNA!
Nos sentamos a comer con una mezcla de desesperación lija-adolescente que llega de bailar y encuentra pizza fría en la heladera, y esa incomodidad de adulto muy-muy responsable que sabe ponerse en el lugar del otro y entiende que los tipos se quieran rajar a la mierda. (Igual, uno siempre se justifica: “Todavía hay gente en aquella mesa, ¡aguantá!”).

Pedido
2 Porciones de mozzarella
2 Porciones de cebolla con queso
1 Fainá
1 Porción jamón y morrones
2 Chop de cerveza

Ubicación
La barra: hay banquetas, punto para Angelín. En esa barra es todo hermoso. Si te gustan un poquito los bares de viejo, las pizzerías legendarias, los pizzeros de antaño, no sé qué estás esperando: andá y comé en la barra de Angelín.

Servicio
Las porciones salieron a la velocidad de la luz. Y, como dijimos, hay banquetas en la barra. Comer de ‘dorapa’ tiene su onda pero, si venís de todo el día, una barra con banquetas es la gloria.

Calidad
Tirando a media masa. Mozzarella tranca, no chorrea. Pero el sabor es supremo. La salsa es rica, suave. Quizás sea una pizza simple, pero tiene algo imposible de definir; será el horno a leña, andá a saber.

Precio
Accesible. Comer por ‘porciones’ siempre es económico.
Punto en contra, yo, Sebastián, me quedé con unA pocA de hambre. Siempre se pueden pedir más porciones, claro. Pero si vas a un horario razonable.

Puntaje (Sobre 8)
7,5 porciones. Por varias semanas estuvo cabeza a cabeza con otra pizzería.


Bonus track: En el salón
Nos había gustado tanto que volvimos un día con más tiempo y nos desparramamos en el salón. Mucha gente. Nos tocó una mesa bien al fondo.
El pedido se tomó su tiempo, pero llegó.

Pedido
1 Grande mitad mozzarella-mitad cebolla con queso (NO ES FUGAZZETA RELLENA).
2 Fainá
1 Jarra de litro ½
Acá hacemos una salvedad: no estamos seguros de si hacen Fugazzeta rellena, o bien nuestros padres son primos y no la vimos en la carta.

Ubicación
El salón.

Servicio
En le salón se puede pedir mitad mozzarella-mitad cebolla y queso (al no ser Fugazzeta rellena se puede. Por lo general, como la Fugazzeta es al molde no se puede pedir miti-miti. Igual, hay algunas que hacen esa hermosa excepción. Ya contaremos).

Calidad
La mozzarella es especial. El queso es riquísimo. Derretido lo justo y apenas crocante arriba. Pero apenas, muy sutil. Como si el que está en la cocina en lugar de pizzas estuviera haciendo teteras de porcelana china. Muy rica, pero no nos enloqueció como la primera vez en la barra.
La de cebolla no cumplió las expectativas. Es rica, no vamos a decir lo contrario, pero no era lo que esperábamos. Es muy tranquila, nosotros queremos escándalo. Y la cebolla estaba tirando a cruda. 
La pizza llegó siendo lava. Punto para Angelín, todos sabemos que una pizza fría (en un lugar que no sea tu casa) se la devuelve.

Precio
100 pesos por pera apróx.

Puntaje (sobre 8)
4,5 porciones

Promedio entre barra y salón (sobre 8)
6,5 porciones


Conclusión: ir con un agujero en el estómago del hambre puede condicionar notablemente la calidad del producto. Al menos con nuestro paladar/estómago de desesperados. 

Nota: Algunos recomiendan probar la ‘Pizza Canchera’, de Angelín. Dicen que es imbatible. Nos debemos esa tarea. Si alguien la degustó, por favor, pase al frente.