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24 abril 2015

La ruta de la Fugazzeta #14

Crónicas escritas con mucha hambre de gloria. Y también con mucha hambre, a secas. 
Culp & Yañez

Nos pusimos una meta: Recorrer todas las pizzerías de Buenos Aires en busca de la mejor Fugazzeta rellena al molde... Y ya que estamos también de la mejor Mozzarella, y bueno, tampoco podemos dejar afuera a la Fainá, pobrecita, ahí sola.


HOY: San Antonio
Av. Juan de Garay 3602 y Av. Boedo.

La peor noticia del mundo es llegar a comer con un hambre desesperado y que haya gente esperando en la puerta. Bueno, eso nos pasó.
Nos anotamos en una lista y a esperar. No fue para tanto, llegó nuestro turno y nos mandaron al fondo, al rincón, bien pegadito a los espejos. Ok, todo bien.
El mozo, entrado en años, se hizo rogar con un ritmo cansino. Estábamos a pico seco, como olvidamos pedirle la fainá, Seba se acercó a pedírsela, pero antes de abrir la boca el mozo lo mandó a sentarse diciendo que la pizza lleva su tiempo. Entendemos que la pizza tarde, pero ¡LA CERVEZA! ¡¿QUÉ LE CUESTA TRAER UNA MÍSERA CERVEZA?!
Luego de la afectuosa reconciliación con el mozo —se disculpó y lo tocó amistosamente a Seba en reiteradas ocasiones—, gracias al cielo llegó nuestro pedido. 

Pedido
2 Porciones de Fugazzeta
1 Grande de mozzarella
1 Fainá
1 Cerveza de ¾
1 Chop de cerveza 

Ubicación
Sentados en el salón, en el cuarto de los espejos, no hay barra.

Servicio
Vayan con tiempo, los fines de semana siempre hay espera. Para comer ahí como para llevar. (No hay delivery)
Gran detalle es traer primero la Fugazzeta y más luego la grande de muzza. Parece obvio, pero hay lugares en que el sentido común es una vieja senil.
Los cubiertos parecen haber venido del futuro con el T-1000 de “Terminator 2”, son casi de metal líquido, se doblan como una fina hoja de papel. 
Una política del lugar por demás llamativa es tirar todo al piso: servilletas, migas, chapitas de cervezas. Costumbre que no molesta al comensal. Al menos, a nosotros.
Al momento de traernos la cuenta nos facturaron una ‘Stella’ de litro en lugar de una Quilmes ¾, cosa que abultaba nuestra cuenta. Se lo hicimos notar al mozo, nos hizo la cuenta en la cara y sí, estábamos en lo cierto. Aparentemente no era mala voluntad de él, sino del cajero.  

Calidad
Pizza al molde.
La Fugazzeta pica alto. Viene cuadrada y sólo se puede pedir por porción. Las cantidades del queso son proporcionadas. Ni te quedás con las ganas ni te inunda el plato. Se siente bien el sabor del queso fresco o cuartirolo. Cebolla bien cocida y la masa amigable. La base estaba un tanto quemada, pero nada grave.
La mozzarella tiene una masa suave, tirando a esponjosa. El queso es rico, por momentos quizás parece un tanto aceitoso, pero no defrauda. La salsa, de carácter más bien casera, deja sentir el tomate fresco, cortado como en los mejores tucos de la abuela. En términos generales, pelea.
La fainá es muy sabrosa. Otra que se apunta para la gran final.   

Precio
Porción de Fugazzeta = $20
Grande de Mozzarella = $110
Fainá = $12
Cerveza  ¾  = $45
Chop de cerveza = 24

Puntaje (Sobre 8)
6 Porciones

Conclusión  
En términos generales es una muy digna pizzería de antaño. Mantiene su ritual y su sabor tradicional. Fines de semana hay que armarse de paciencia, tanto para entrar como para que luego llegue la pizza.
Pese al bullicio en el salón y la cantidad de gente, volveríamos.   


Nota: Como habíamos pedido pizza para 5, más o menos, nos trajimos las sobras. Un par de porciones de mozzarella que las comimos en varios días. Seguían esponjosas. Un dato que te habla de la buena cocción de la masa. 








17 abril 2015

El padre de mi madre #5

Mi abuelo fue un hombre muy peculiar del que siempre he escuchado las anécdotas más insólitas. Roberto Roca, al que apenas conocí durante un año, dejó en mí una curiosidad eterna. 
Tengo una sola imagen vívida en mi cabeza: yo estoy sentada sobre su regazo, mi hermana (4 años mayor) se pavonea tocando el piano y se desquicia cuando él improvisa una canción sobre un soretito que camina por la calle.

Aquí comienza un repaso breve de lo que he podido escuchar, preguntar y retener en mi memoria durante estos años.
Ojalá lleguen a quererle tanto como yo.

Lucila Yañez

ANÉCDOTA FUGAZ #5:
Fue apuntador en una obra de teatro muy seria que narraba el ascenso de Jesucristo a los cielos. Para eso, colgaban al actor principal con un sistema de poleas. Haciendo fuerza lo elevaban por tramos breves y violentos. Fue un gran éxito, la gente lloraba de risa e iban especialmente a ver el momento en que el actor era subido con severa dificultad a los cielos.



14 abril 2015

La ruta de la Fugazzeta #13

Crónicas escritas con mucha hambre de gloria. Y también con mucha hambre, a secas.
Culp & Yañez
Nos pusimos una meta: Recorrer todas las pizzerías de Buenos Aires en busca de la mejor Fugazzeta rellena al molde... Y ya que estamos también de la mejor Mozzarella, y bueno, tampoco podemos dejar afuera a la Fainá, pobrecita, ahí sola.

HOY: El Palacio de la Pizza
Av. Corrientes 751

La cita era cine y pizza. Llegamos al cine a la hora señalada y estaba cerrado por fumigación (no, mentira, no sabemos por qué, pero iba a permanecer cerrado todo el fin de semana). Perfecto.
En un punto mejor, Lu estaba molesta porque tenía una basura en el ojo. Molestia que se fue incrementando hasta desquiciar por completo a la joven señorita. Se hizo tan insoportable que fuimos a una farmacia a comprar un colirio. En el local le coloqué las gotitas y, como no pasaba nada, se acercó un farmacéutico que nos aconsejó ‘baños de té’. Partimos hacia ‘El paseo La plaza’ a sentarnos y esperar un poco. Evaluamos la posibilidad de ir al Santa Lucía. Tras hora y media de aventura, la basurita desaparece y Lucila vuelve a la vida. Gritamos y nos abrazamos. Buscamos rápidamente otro cine que dé el filme que queríamos ver y… voilá, lo daban en Lavalle, justo a esa hora y justo-justo a la vuelta de ‘El Palacio de la Pizza’. Dios no nos odia tanto después de todo.

Pedido
1 Porciones de Fugazzeta
3 Porciones de mozzarella
2 Fainá
1 Cerveza de Litro

Ubicación
Sentados en el salón del fondo. Amplio, espacioso.

Servicio
La única cerveza de litro es la Stella Artois. Un despropósito. Entonces pedimos dos ‘Medio Faroles’, (una suerte de chop de medio litro cada uno a 43 pesos). Cuando nos damos cuenta de que ese litro de cerveza nos iba a costar 86 pesos, salgo eyectado de la silla para cancelarla y volver a la idea de la ‘Stella’. El mozo ya había hecho el pedido y nos estaban sirviendo el primer Medio Farol. Le digo amablemente que no la queremos, que queremos cambiar por la ‘Stella’, se enoja y me retruca. Yo salto y le digo que no vamos a pagar casi 90 pesos un litro de cerveza. Y vuelvo a mi mesa. El mozo enojado vuelve con la ‘Stella’. Listo, la pizza llena de escupos y una relación de mierda toda la cena.
Los cubiertos son resistentes, pero el cuchillo no es serrucho. Y los platos con de cerámica, no de metal.

Calidad
Pizza al molde.
La Fugazzeta es muy rica, tranquila, no escatima en queso, pero tampoco te interna. La cebolla está bien cocida, casi crocante, como corresponde y nos gusta.
La mozzarella es riquísima. Muy suave y esponjosa en su totalidad. Exquisito queso, masa y salsa. La fainá camina a la par de la pizza. Muy rica y carnosa.
Puntaje perfecto.
Las porciones generales son tirando a chicas, pero no es algo necesariamente malo. El tamaño se ve reflejado en el precio y la calidad. Es una pizza que cuida al comensal, le da calidad y sabores.

Precio
Porción de Fugazzeta = $18
Porción de Mozzarella = $14
Fainá = $11
Cerveza de Litro = $70

Puntaje (Sobre 8)
7 porciones y media

Conclusión
Ojo con ir en el turno nocturno porque hordas de gente salida de los teatros pueden invadir las instalaciones y lo que era una cena romántica a la fría luz de los tubos blancos de cocina se puede tornar una auténtica pesadilla, ruidosa y caótica.
Volveríamos sin dudar, aunque la única opción de cerveza de litro sea la Stella Artois.

Nota: Al salir, caminado por Corrientes, yo veo a una personalidad de la farándula, no sé el nombre, pero como un rayo que me da en la cabeza grito: “es Pepito Cibrián”. Lu lo mira y confirma: “Sí, es...” y reparando en su mascota —un simpático can— pierde el equilibrio al tropezar con el cordón de la vereda, si no fuera por mis reflejos de ninja púrpura habría impactado de cara contra la acera.








06 abril 2015

La ruta de la Fugazzeta #12

Crónicas escritas con mucha hambre de gloria. Y también con mucha hambre, a secas.
Culp & Yañez

Nos pusimos una meta: Recorrer todas las pizzerías de Buenos Aires en busca de la mejor Fugazzeta rellena al molde... Y ya que estamos también de la mejor Mozzarella, y bueno, tampoco podemos dejar afuera a la Fainá, pobrecita, ahí sola.

HOY: Santa María
Av. Corrientes 1368

Fuimos al mediodía, un miércoles, como para cambiar la rutina, visteS. 
Teníamos un hambre para dar y repartir.
Íbamos con la expectativa alta porque un año atrás esta pizzería había ganado en “La Maratón de la Muzza”. Ya veremos.
Vamos a los papeles.

Pedido
2 Porciones de Fugazzeta
2 Porciones de mozzarella
2 Fainá
1 Cerveza ¾
1 Palo de Jacob con dulce de leche

Ubicación
En el salón. Amplio, siempre con lugar.

Servicio
Bien, correcto. El mozo era igual al amigo de Condorito, Ungenio González, y hablaba para adentro como si estuviera masticando una toalla. No se le entendía un carajo.
Le pedimos amablemente que nos trajera primero las mozzarellas y luego las Fugazzetas. Y lo respetó, pero con un criterio un tanto distorsionado: Nos trajo las mozzarellas y antes de dar el primer bocado ya estaba dejando sobre la mesa las Fugazzetas acompañadas de una palabra que jamás llegamos a comprender. Un jugador distinto.

Calidad
Pizza al molde.
La Fugazzeta tiene una lluvia importantísima de perejil y ajo. Es tremendamente invasivo. No lo podemos creer, en qué cabeza cabe esa idea, ese exceso le quita el sabor autóctono de la Fugazzeta como la solemos conocer.
La teoría que manejamos es que como a pasitos, nomás, está su competidor: El Imperio de la Pizza —que tiene más renombre que mi vieja— y le ponen perejil y ajo a la Fugazzeta, pues entonces, Santa María opta por duplicar o triplicar la apuesta: un diluvio universal de perejil y ajo (ojo, si después de ahí tenés una cita).
La mozzarela no es deliciosa, pero es digna. La salsa es suave. Rica pero suave, cosa que es jodido de hacer. El queso es rico, buena mercadería. La masa es muy aireada como de prepizza. Se deja comer, sí, pero no entendemos por qué ganó en “La Maratón de la Muzza”.
Pero nos detenemos en la fainá.
Finita, crocante, sabrosa. No es de esas tan carnosas, sino un tanto más delgada, ¡pero es suprema! Y las porciones son casi como dos fainá comunes. Un despelote.
Nos mueve el corazón (estómago) y casi podríamos aventuraros a decir que estamos frente a la mejor fainá.
En cuanto a la cerveza creemos que el punto de frío es muy importante y esta estaba en el momento exacto antes de que se congelara. Bien pelotuda.
El palo de Jacob es la muerte para un diabético, y la muerte para simples mortales como nosotros. Lo compartimos, no lo terminamos, así y todo nos hizo daño. Una bomba de estruendo de dulce de leche, rico, muy rico, demasiado; aunque la masa es un tanto seca, creemos que ya tenía varios días de gestación. Inevitable nos resulta compararlo con el palo de Jacob de “El Fortín”, donde la masa era una delicadeza.

Precio
Cerveza ¾ = $45
Porción de Fugazzeta = $20
Porción de mozzarella = $15
Fainá = $8
Palo de Jacob = $32

Puntaje (Sobre 8)
4 Porciones. Flojo. No se duerma en los laureles.

Conclusión 1:
Aparentemente manejamos un criterio distinto al de la gente que participó en “La Maratón de la Muzza”, salvo por la fainá, no llega a lo que pretendemos de una pizza.

Conclusión 2: 
Ojo con ir a almorzar “de paso” con mucha hambre y después tener que seguir con la actividad diurna. Y si clavás una birra y un palo de Jacob, listo, dejate morir en la vereda.











La foto es malísima, pero posta era Ungenio González. 

17 marzo 2015

El padre de mi madre #4

Mi abuelo fue un hombre muy peculiar del que siempre he escuchado las anécdotas más insólitas. Roberto Roca, al que apenas conocí durante un año, dejó en mí una curiosidad eterna.
Tengo una sola imagen vívida en mi cabeza: yo estoy sentada sobre su regazo, mi hermana (4 años mayor) se pavonea tocando el piano y se desquicia cuando él improvisa una canción sobre un soretito que camina por la calle.
Aquí comienza un repaso breve de lo que he podido escuchar, preguntar y retener en mi memoria durante estos años.
Ojalá lleguen a quererle tanto como yo.
Lucila Yañez

ANÉCDOTA FUGAZ #4:
Durante un veraneo en familia, mi mamá y mi abuela iban a asistir a un baile que daba el hotel en el que estaban hospedados. Sin embargo, mi abuelo dijo que prefería quedarse en la habitación y descansar. Ya empezada la fiesta irrumpió en el salón un misterioso árabe que bailó toda la noche.
Túnica blanca, barba abultada, sí, era él.


¡No se permiten Raphaeles!


04 marzo 2015

El padre de mi madre #3

Mi abuelo fue un hombre muy peculiar del que siempre he escuchado las anécdotas más insólitas. Roberto Roca, al que apenas conocí durante un año, dejó en mí una curiosidad eterna.
Tengo una sola imagen vívida en mi cabeza: yo estoy sentada sobre su regazo, mi hermana (4 años mayor) se pavonea tocando el piano y se desquicia cuando él improvisa una canción sobre un soretito que camina por la calle.

Aquí comienza un repaso breve de lo que he podido escuchar, preguntar y retener en mi memoria durante estos años.
Ojalá lleguen a quererle tanto como yo.
Lucila Yañez

ANÉCDOTA FUGAZ #3:
Una clienta de su mueblería lo visitaba asiduamente porque él estaba diseñando todos los muebles de su casa. Cada vez que se veían, la mujer elogiaba una banqueta que le encantaba. Mi abuelo le decía: “La banqueta sale dos mil pesos”, y ella le respondía: “Roca, me está haciendo todos los muebles de casa, hágame un descuento y me llevo la banqueta”. Así, día tras día. Mi abuelo le decía oootra vez: “La banqueta sale dos mil pesos”, y ella le respondía una vez más: “Roca, me está haciendo todos los muebles de casa, hágame un descuento y me llevo la banqueta”. Cuando mi abuelo terminó el último mueble para esta clienta, la mujer le dijo: “Roca, hizo todos los muebles de casa, hágame un descuento y me llevo la banqueta”, y mi abuelo le dijo: ¿Le gusta mucho, no? Bueno, se la regalo, ¡pero la banqueta sale dos mil pesos!


La ruta de la Fugazzeta #11

Crónicas escritas con mucha hambre de gloria. Y también con mucha hambre, a secas.
Culp & Yañez

Nos pusimos una meta: Recorrer todas las pizzerías de Buenos Aires en busca de la mejor Fugazzeta rellena al molde... Y ya que estamos también de la mejor Mozzarella, y bueno, tampoco podemos dejar afuera a la Fainá, pobrecita, ahí sola.

HOY: Güerrín
Av. Corrientes 1368

Día de semana, creo que martes.
Fuimos otra vez con amigos. Está vez 9 en total.
Aguardamos mesa en el entrepiso, pero como se empezó a juntar mucha gente liberaron el primer piso. No así el horno (hay un horno por piso), sino que seguían cocinándolas abajo y las subían con un elevador exclusivo de pizzas. ¡Hermoso! Ya que según cuenta la leyenda, la posta es comer en planta baja porque el horno de ahí es el mega original y el maestro pizzero es el que la sabe lunga. Ya veremos.
Éramos 9, 4 parejas y la hija de una de ellas.
Vaya uno a saber por qué, nos sentamos todos los hombres de un lado y todas las mujeres del otro. Muy bueno para una postal o para algún tipo de competencia bien machista de hombres contra mujeres.
Ahí nos preguntamos si los mozos prefieren muchas mesas de 2 o una de 8, porque la verdad es que nos pintaron la cara. Nos atendieron a “su” ritmo. Y eso fue un ritmo desganado, cansino y repleto de sucesivos “oooole”.
En fin.

Pedido
1 Grande mitad mozzarella-mitad jamón y morrones (Media masa tirando a bajita)
1 Grande de Fugazzeta rellena
1 Grande de mozzarella (al molde)
Un par de fainá
Cervezas varias, alguna que otra gaseosa y moscato.

Ubicación
En el salón: Primer piso, pero horno de planta baja.

Servicio
La mesa bien. Al liberarse el primer piso estábamos cómodos, había gente, pero para nada lleno. Lo que sí, una brisa más bien fría y molesta se nos clavaba de lleno en la nuca. Pedimos que la apaguen por la preocupación de Lucila: “Se nos va a enfriar toda la pizza”, qué tierna, ¿no?, pero nos engrupieron diciendo que era refrigeración general y que si la apagaban podría colapsar el universo en medio de una paradoja espacio-climática.
Como adelantamos al comienzo, los mozos se tomaron su tiempo en atendernos, pero una vez que lo hicieron el ritmo fue parejo y constante.
Sobre el final, nos adentramos en la cocina con Gustavo para charlar cuestiones de la masa y tratar de arrebatar algún secreto del maestro pizzero.
El cocinero nos dio algunos “tips” pero la verdad es que hablaba con una papa, una batata y un zapallo en la boca, y entendimos la mitad de lo que dijo. Lástima.

Calidad
La mozzarella al molde es un puto espectáculo para alquilar palcos vip. La mozzarella además de muy sabrosa, está horneada de manera cuasi perfecta. Parece hecha a mano, esculpida por finos artistas del Renacimiento. No así, la salsa. No es que sea fea. Pero no llega a su punto máximo. Queso entre blando por dentro y apenas, muy apenas, crocante por fuera.
La Fugazzeta, en términos generales, gustó. Viene bien cargada y lista para disparar, a algunos amigos-acompañantes de la Ruta... les gustó mucho, dicen que encuentran como un ahumado muy sabroso. A nosotros no nos enloquece. Ese ahumado se siente apenas, pero no se acerca a lo degustado en “El Fortín”.
Quizás Güerrín podrá ser el Dios de la mozzarella, no así de la Fugazzeta. Ojo, para nosotros.

Precio
Abultado. Pero al ser muchos se amortiza: $110 per capita.

Puntaje (Sobre 8)
6 porciones y media

Conclusión: 
Sabemos que hay muchas fanáticos fundamentalistas de este sello indiscutible de la pizza porteña, y está bien. El lugar tiene toda esa magia, esa liturgia, a nosotros, no nos llega a obnubilar con sus luces de neón y su renombre. Dicho esto, coincidimos en que si estamos por corrientes haciendo un trámite o simplemente paseando haríamos parada en Güerrín. Pero para comer de parado unas porciones de muzzarella, fainá y alguna empanada que no probamos, pero que tienen más pinta que Brad Pitt en Leyendas de Pasión.














25 febrero 2015

El padre de mi madre #2

Mi abuelo fue un hombre muy peculiar del que siempre he escuchado las anécdotas más insólitas. Roberto Roca, al que apenas conocí durante un año, dejó en mí una curiosidad eterna. Tengo una sola imagen vívida en mi cabeza: yo estoy sentada sobre su regazo, mi hermana (4 años mayor) se pavonea tocando el piano y se desquicia cuando él improvisa una canción sobre un soretito que camina por la calle.

Aquí comienza un repaso breve de lo que he podido escuchar, preguntar y retener en mi memoria durante estos años.
Ojalá lleguen a quererle tanto como yo.
Lucila Yañez

ANÉCDOTA FUGAZ #2:
Mi abuelo le hizo creer a una señora que era vidente natural y tenía la capacidad de leer las líneas de la mano. Le dijo: “Su hija se va a separar”. Al tiempo la señora volvió consternada, la visión de mi abuelo se había hecho realidad. Entonces, reincidió en la lectura las manos: “No se preocupe, va a conocer a un muchacho muy bueno y van a tener una nena”. Tiempo después, la señora regresó con una sofisticada muñeca italiana de regalo para mi madre porque —una vez más— se había cumplido la predicción que él había hecho.


Promiscuidad, mentiras y series de tv

El engaño del hoy no es intercambiar fluidos con tu compañera de trabajo, con tu profesor de arpa melódica, en guardias médicas de trasnoche o en garitas de peaje de la autopista Buenos Aires-La Plata. No.
O bueno, además de eso.
El engaño frecuente del sigo XXI es más bien cinéfilo (los cinéfilos de verdad se están agarrando un huevo con la cajita del VHS de El Padrino).
A la costumbre de consumir series y películas como cigarrillos de droga se le suma “el hacerlo en pareja”. En realidad, más que nada series. Las películas siempre se vieron en pareja pero, con la llegada de estos seriales como método de conquista cultural y de consumo desenfrenado, este asunto alcanzó su cenit.

Siempre hay una serie nueva, o dos o mil para ver. Siempre hay gente hablando de lo que viene, lo que vendrá, de rumores y de esa que no viste, y TENÉS que hacerlo si querés seguir en el grupo selecto de “seriéfilos”. Por el amor de Dios y todos los santos.
Bueno, el ritmo debe ser frenético. Nada de verla a “tu” ritmo. Qué, ¿estás loco? ¿Cómo se te ocurre ir a una velocidad distinta del resto? Si yo no tengo vida porque estoy hasta la chota con una serie de 28 temporadas, vos tampoco tenés que tenerla. ¿Está claro?
No, nada de verla con tus tiempos. Hay que dejar de vivir si es necesario.
Ahí es donde empiezan los conflictos de pareja.
En una pareja que convive (por eso es ‘pareja’) por lo general el momento en común es la noche. Ahí acuerdan, entonces, ver la nueva-mega-hiper serie de luxe.
“¡Uy, que emoción!”
Ok, empiezan.
Día de semana.
1er capítulo.
Los primeros 20 minutos todo va sobre rieles.
Pero uno de los dos, supongamos, él, no tarda en cabecear. Pero mal que mal logra mantenerse, y terminan de ver el capítulo más o menos dignamente.
Ok. Hasta ahí no hay problema.
Pero ella quedó manija. Quiere otro. Él se levanta y va decidido a lavarse los dientes como si fuera obvio: “Ya está, vimos un capítulo, es día de semana, listo, a la cama”. Piensa sin pensarlo. Y hasta comenta: “Uh, qué buen final, ¿no? Te deja ahí... Ja-ja”.
Zoom in crítico a la cara desencajada de ella.
“Claaaro... —dice ella— mañana, sí, si”, zoom in al ojo que late involuntariamente.
Lo que pasa a continuación es obvio.
Ahí empieza una relación paralela de ella para con esa serie.
Al cabo de 48hs ella ya va por el capítulo 17 de la 5ta temporada, sin que él lo sepa, claro está. Y debe fingir sorpresa por el capítulo 5 de la 2da temporada que miran juntos el fin de semana. “Ohhhh, qué horror”, dice ella. Él totalmente ciego la abraza sobreactuando su valentía.

Los casos abundan.
Series que son bajadas por el hombre a escondidas de la mujer y devoradas en 3 semanas.
El Torrent pide auxilio.
Series que ve la mujer cuando el marido se va a jugar al fútbol.
Series que ve el hombre en un huequito durante el trabajo, mediante la clave de Netflix que le pasó un compañero.
Series, series y más series.
Series por todos lados, a toda hora, en cualquier formato: Online; DVD truchos en sobres blancos comprados en el trabajo; manteros que se interponen en el camino al super chino; blu ray, dvd, minidvd, vcd, divx, dvcam, betacam sp, u-matic, .avi, .mkv, mp4, mgm, vga, triple sec, todo tipo de formatos llueven desde un cielo azul de bits.
A escondidas, a hurtadillas, engañando, faltando a lo más preciado que tiene el ser humano, ¿no? La Verdad.

Porque de los cuernos, de la muerte y de que tu pareja vea series a escondidas no se salva nadie.

Sebastián Culp
2015

23 febrero 2015

La ruta de la Fugazzeta #10

Crónicas escritas con mucha hambre de gloria. Y también con mucha hambre, a secas.
Culp & Yañez

Nos pusimos una meta: Recorrer todas las pizzerías de Buenos Aires en busca de la mejor Fugazzeta rellena al molde... Y ya que estamos también de la mejor Mozzarella, y bueno, tampoco podemos dejar afuera a la Fainá, pobrecita, ahí sola.

HOY: Nápoles
Av. Corrientes 5588

Domingo de verano.
Fuimos a ver ‘Volver al futuro II’ gratis al autocine de Palermo sin auto.
Una belleza todo.
Luego nos dirigimos sin más rodeos a “Santa María” en Chacarita, pero nos desayunamos que en 10 minutos cerraban y largaban a los perros. Entonces corrimos —taxi mediante (no somos de tomar taxi, pero todo sea por la Fugazzeta)— a “Nápoles”, otra pendiente en la lista de pendientes… y no hablamos de aritos.
Una nueva pelea por el lugar a depositar el trasero que no viene al caso. Nos quedamos sentados en la primera mesa pegados a la puerta. Ella mirando hacia el salón y yo hacia fuera, hacia la vereda, donde reposaba una sola mesa con un grupo de hombres y mujeres. En una de esas, Lucila, inclina su cuerpo hacia un costado y veo, como en un film de Alfred Hitchcock, a una chica de la mesa de afuera. Esa chica resulta ser una ex novia. Una chica que me dejó de un día para el otro y simplemente después desapareció de la faz de la tierra. No es que la haya buscado, en serio, pero simplemente no supe nada más. Nunca más la vi ni me la crucé, ni nada. Pum se esfumó. Todo hasta ese momento. Todo hasta esa visión espectral. Bueh, no es para tanto. Pero resultaba onda: tierra meteme 25 metros adentro. (*ver foto 5 y 6)
Pero bueno, ‘La ruta de la Fugazzeta’ es más fuerte. A eso venimos y eso vamos a hacer.
Pese al intento desesperado de la chica xxx por hacerse notar: se soltó el pelo; se llevaba a la cabeza un pañuelo que tenía en el cuello; ingresó al local para ir al baño revoleando su cabellera, dando pasos cortos, lentos haciendo que miraba el celular. Jaja, ¡por favor!, ese truco es de manual.
O sea, puede ser que no me haya visto y que se hiciera pis de verdad, pero vamos, es más que obvio que se moría por saludarme. O asegurarse, al menos, de que yo la viera.
Pero yo nada, estoico, ni loco la miraba directo, no sea cosa que se acerque y rompa nuestro momento sagrado: La Fugazzeta.
Lucila sí la miró y tiene algunas cosas para decir al respecto, pero de ninguna manera las vamos a hacer públicas.
A lo nuestro caballeros.

Pedido
1 Grande de mozzarella
2 Porciones de Fugazzeta
1 Fainá
2 Tanques de cervezas

Ubicación
En el salón. Chico, pero acogedor. No hay barra.

Servicio
Llegamos a eso de las 23:50 y no hubo problema.
El problema apareció cuando el mozo nos dijo que no había mozzarella al molde, sólo a la piedra. Ohhh, una daga en la boca del estómago. Lo persuadimos. Se fue y volvió con excelentes noticias: ¡Hay mozzarella al molde!
Cayó todo junto: la grande de muzza y las porciones de Fugazzeta. Retrocede un casillero.
Lo que sí, fue el pedido que más rápido nos llegó. Adelanta un casillero. Ok, está igual que el comienzo.

Calidad
La mozzarella es rica. Masa esponjosa, suave, aunque suene a chocolate, la masa parece aireada. Una maravilla. Otro dato no menor es que viene con aceitunas muy sabrosas, cortadas y sin carozo. La salsa no es necesariamente ácida o con mucho ajo, pero no encanta.
La Fugazzeta tiene buena consistencia, tiene cuerpo, pero no se asoma siquiera al podio de lo probado hasta la fecha. O sea, no es mala, rico queso, rica masa, pero no tiene nada que sobresalga de la media.
La fainá, en cambio, sí se destaca. Resulta una de las mejores junto a “Pin Pun”. Muy sabrosa, crocante por fuera, carnosa por dentro. Un espectáculo.
La cerveza en formato “Tanque” es otro momento alto de la noche. Helada y medida muy generosa. Se supone que es de medio litro, pero creemos que carga bastante más contenido que eso. O sea, punto para Nápoles.

Precio
Bastante salado: $115 por pera. (Pero attentis, nos llevamos las sobras)

Puntaje (Sobre 8)
5 porciones: alcanzó los objetivos, pero no se destaca. Debe esforzarse más en clase.

Conclusión:
Es una muy digna pizzería de barrio. Si estás por la zona te decimos que, antes de las grandes cadenas, vayas a “Nápoles” sin dudarlo. Nosotros, por nuestra cuenta, gracias al ‘Tanque’, a la fainá y a la masa aireada de la mozzarella podríamos volver.











16 febrero 2015

EL PADRE DE MI MADRE #1:

Mi abuelo fue un hombre muy peculiar del que siempre he escuchado las anécdotas más insólitas. Roberto Roca, al que apenas conocí durante un año, dejó en mí una curiosidad eterna.
Tengo una sola imagen vívida en mi cabeza: yo estoy sentada sobre su regazo, mi hermana (4 años mayor) se pavonea tocando el piano y se desquicia cuando él improvisa una canción sobre un soretito que camina por la calle.

Aquí comienza un repaso breve de lo que he podido escuchar, preguntar y retener en mi memoria durante estos años.
Ojalá lleguen a quererle tanto como yo.
Lucila Yañez

ANÉCDOTA FUGAZ #1:
Como era socialista hasta los tuétanos muy a menudo se disfrazaba de Alfredo Palacios. Se ponía un traje claro, un sombrero, un poncho sobre un hombro y unos bigotes tupidos para salir a lucirse a la puerta de su casa. Se paseaba de una esquina a la otra. Los vecinos ―que ya lo conocían y, evidentemente, eran muy buena onda― decían entre ellos: “¡Miren!, es Alfredo Palacios”.